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Centroamérica ante el peligro cada vez mayor del crimen organizado

Centroamérica ante el peligro cada vez mayor del crimen organizado

La narcoactividad, la trata de personas y el tráfico de armas, delitos que están relacionados con el crimen organizado, afectan a Centroamérica, donde además de una imparable violencia, está también permeada por debilidades institucionales y corrupción galopante. 

Por Juan José Dalton.  CONTRAPUNTO 

 

SAN SALVADOR  - “Centroamérica se encuentra ubicada entre los principales países productores de cocaína de Sudamérica, y los principales mercados consumidores: América del Norte y Europa, lo que la hace vulnerable”, explicó el español José Manuel Martínez, representante para la región centroamericana del Programa de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC, por sus siglas en inglés).

 

Ese organismo se encarga de impulsar la lucha contra el crimen organizado, el tráfico de drogas, así como el uso indebido y el abuso de los estupefacientes.

 

El funcionario español estuvo recién en El Salvador, donde se reunió con sus máximas autoridades para coordinar la lucha contra la narcoactividad y el crimen organizado, así como para abrir una sede nacional de la UNOCD.

 

Durante los días que Martínez estuvo en El Salvador, a finales de abril, un alto oficial de la Interpol, el mexicano Guillermo Medina, de 35 años de edad, sufrió un atentado mientras viajaba en su carro, atentado del que resultó gravemente herido, mientras que su esposa, Claudia de Medina, que iba a su lado, murió. Autoridades policiales dijeron a ContraPunto que el ataque había sido planificado.

 

Sobre dicho atentado, el secretario general de la Interpol, Ronald Noble, aseveró: “Este acto cobarde constituye un ataque contra toda la policía y contra los 188 países miembros de Interpol”.

 

Noble además prometió a El Salvador todo tipo de colaboración para encontrar a los criminales. Ello coloca a esta nación centroamericana en un nuevo desafío del combate a la criminalidad organizada, estimaron analistas.

 

Martínez, nacido en Madrid, lleva ya 15 años en Latinoamérica como funcionario de UNODC; en la actualidad reside en Panamá, donde el organismo internacional tiene su sede.

 

“El hecho que Centroamérica sea región de tránsito de la droga, no quiere decir que no haya consumo. Lamentablemente este consumo va en incremento. Eso por un lado, por el otro, Centroamérica también está en la ruta del tráfico ilegal de migrantes; trata de personas y del tráfico de armas”, apuntó el funcionario.

 

“Respecto al tráfico de armas es a la inversa de los otros delitos, éste viene de Norte a Sur. En 2007 presentamos el estudio Atrapados en la Encrucijada en el que se revela que la situación geográfica contribuye negativamente a que todos estos problemas de exacerben”, dijo.

Agregó: “Tenemos una región con estados pequeños que no son fuertes, con muchas carencias y necesidades de desarrollo y en ocasiones no se tienen los recursos para enfrentar este tipo de delitos y problemáticas”.

 

 

Tierra fértil para la criminalidad

Centroamérica, con una extensión territorial es de 522.760 kilómetros cuadrados y una población de un poco más de 41 millones de habitantes, según datos de la ONU de 2009, estuvo inmersa en guerras civiles en las décadas de 1980 y principios de los 90.

 

En la actualidad, las naciones del llamado Triángulo del Norte: Guatemala, El Salvador y Honduras, son impactadas por una incontrolable violencia social y delincuencial, esta última asociada al pandillerismo y al crimen organizado.

 

Se considera a esa zona la más violenta del hemisferio occidental y una de las más peligrosas del mundo por sus tasas de homicidios que se colocan por encima de 60 por cada 100.000 habitantes, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

 

El académico local y experto en asuntos de violencia, Edgardo Amaya, explica que el crimen organizado en El Salvador, por ejemplo, tiene larga data, pero se ha hecho invisible en las discusiones políticas.

 

“En el marco del conflicto armado existieron grupos vinculados al secuestro, éramos una plaza para el tráfico ilegal de armamento y el narcotráfico ya se encontraba activo en la región; el robo de vehículos también fue un fenómeno evidente al punto de crear un tratado centroamericano para abordarlo”, manifestó.

 

Amaya ve una relación directa entre la debilidad en el accionar contra el crimen organizado y su relación con el mundo político.

 

“El crimen organizado ha tenido un espacio con algunas condiciones facilitadoras, en primer lugar, un contexto de debilidad institucional, la cual muchas veces ha sido consecuencia de un manejo interesado y de la manipulación política”, añadió.

 

Ese aspecto, dijo, no puede ser obviado debido a la gran relación que en varios países ha tenido el crimen organizado con las instituciones políticas.

 

“La participación de políticos salvadoreños en actividades de narcotráfico y lavado de dinero son una muestra de esas relaciones”, sostuvo Amaya.

 

Centroamérica es una región abatida por la corrupción y los graves delitos. En los últimos 10 años, ex mandatarios de Costa Rica, Guatemala y Nicaragua han sido procesados penalmente por graves delitos de lavado de dinero y corrupción. Las policías de Guatemala y El Salvador sufren constantes depuraciones debido a nexos delictivos.

 

Ya existe la certeza de actuación de carteles mexicanos como Los Zetas en Honduras y Guatemala, y el presidente salvadoreño, Mauricio Funes, ha advertido de la posibilidad de que ese grupo esté explorando El Salvador para ampliar su zona de operaciones.

 

Por su parte, el representante de ONUDC, advierte que la pequeñez del territorio obliga a que las naciones centroamericanas actúen coordinadamente contra el crimen organizado.

 

“Los criminales tienen grandes y millonarios recursos, no reconocen fronteras ni derechos de ninguna clase. Es necesaria una coordinación entre las naciones de Centroamérica: intercambio operativo de experiencia e información. Hay que combinar entre persecución del delito y prevención. Creo, finalmente, que los actuales gobiernos centroamericanos tienen voluntad de hacerle frente a esta problemática y por ello, es la preocupación que han manifestado y los planes que se han desarrollado”.

 

 

El crimen organizado criollo

“El crimen organizado en El Salvador tiene diferentes manifestaciones”, aseguró el comisionado Mauricio Ramírez Landaverde, subdirector de la Policía Nacional Civil (PNC).

 

Por ejemplo, estudios e investigaciones elaborados por la PNC indican que “las pandillas son también crimen organizado. Aquí hay un debate y hay quienes dicen que son parte de un fenómeno social, con raíces económicas y culturales, así como con una fuerte relación con la exclusión y la pobreza. Por eso se llega a considerar que este fenómeno no sea criminalizado”.

 

No obstante, la policía considera que las maras son parte del crimen organizado en El Salvador, atendiendo a la parte técnica y a las regulaciones, según la Convención de Palermo, que establece los parámetros internacionales para determinar qué es el crimen organizado.

 

“Tenemos además organizaciones criminales más tradicionales, que han ido evolucionando y que algunos iniciaron con el tráfico ilegal de personas, pero después vieron que era más rentable traficar con mercancías y posteriormente vieron que era más rentable el tráfico de drogas”, apuntó el oficial de la PNC.

 

De acuerdo a Ramírez, estas organizaciones delictivas han penetrado el Estado, el gobierno y principalmente el órgano legislativo: casos como los de los diputados Eliú Martínez y Carlos Silva, presos en Estados Unidos e involucrados en tráfico de drogas y otros graves delitos. El funcionario reconoce penetraciones de estas bandas en la policía, fiscalía, Fuerza Armada y otras.

 

Finalmente, el subdirector de la PNC aseveró que en el combate del crimen organizado en El Salvador se han desmantelado varias estructuras criminales de las pandillas, así como estructuras delictivas como la del empresario Juan Colorado, conocida como “Los Perrones”, o la estructura de Daniel de Jesús Quezada, en La Unión.

 

“Estos tenían tiempo de estar actuando, pero hasta ahora es que se les está procesando”, enfatizó el policía, como un ejemplo de la labor contra “el sindicato del crimen”.

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