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Armas de guerra en tiempos de paz

Las autoridades salvadoreñas investigan el uso de granadas militares en la comisión de actos delictivos - En los primeros 21 días de 2010 hubo cinco ataques

JUAN JOSÉ DALTON - San Salvador - 02/02/2010

El pasado 16 de enero, cuando la mayoría de los salvadoreños conmemoraban el 18º aniversario de los Acuerdos de Paz, estalló en pleno centro de San Salvador una granada de fragmentación, del tipo M-67 y de uso militar. Tal acción empañó la celebración del fin de una guerra civil que había durado 12 años, provocado 75.000 muertos y dejado el país en ruinas y desintegrado socialmente.

La violencia salvadoreña es ya un mal común, general y crónico. Analistas locales y extranjeros, como los españoles Enrique Gomariz e Ignacio Cano, consideran que existe una "guerra de un nuevo tipo y sin enemigos definidos". Algo así como una lucha "contra todas las banderas". En esta nueva confrontación, el uso de granadas militares es un hecho novedoso, pero se está haciendo cada vez más frecuente entre los delincuentes, que, según expertos en temas de violencia, desarrollan su actividad en pandillas y bandas del crimen organizado.

Dos tribunales de San Salvador, uno de ellos de menores de edad, envió a prisión el pasado jueves a los dos presuntos responsables de haber lanzado la granada el Día de la Paz. En el atentado murió el empresario del transporte David Salomón Cruz, de 68 años de edad, mientras otras 15 personas resultaron heridas. Cruz era el "objetivo", debido a que, según investigaciones y testigos, se había negado a pagar las extorsiones que los pandilleros de la Mara Salvatrucha le habían impuesto.

Los acusados, José Ángel Menjívar, de 34 años de edad, y el menor Edgardo M., de 15, permanecerán presos, bajo custodia del Juzgado del Crimen Organizado y del Tribunal de Menores de San Salvador, respectivamente, mientras se investiga o se les procesa por varios delitos que incluyen "actos terroristas", según la legislación local.

Posesión de armas

En la nueva guerra que sufre El Salvador, las armas de fuego tienen un papel protagonista. La legislación salvadoreña es bastante flexible en los temas de comercio y posesión de armas de fuego. Se estima que más de 450.000 están en manos de civiles; de ellas, sólo la mitad están registradas legalmente. De acuerdo a las estadísticas de la policía, en 2009 se cometieron 4.365 homicidios; de éstos, 3.311 ?es decir, el 75%? se perpetraron con armas de fuego. Las autoridades indican también que sólo se decomisaron 2.889 armas de fuego durante el año pasado.

El uso de granadas militares industriales o de fabricación artesanal es cada vez más frecuente. Durante 2009 se cometieron 10 ataques con granadas, que provocaron 12 muertos y un número de heridos que no se puede determinar. Pero en los primeros 21 días de 2010 se registraron cinco ataques ?la mitad que en todo el año anterior?, que dejaron un muerto y 29 heridos.

El último ataque ocurrió en el municipio de Chalchuapa, en la provincia de Santa Ana. No causó muertos ni heridos, sino la destrucción de la vivienda y el automóvil de la familia atacada, que huyó a un lugar hasta ahora desconocido; esta familia no es la primera que se desplaza de su lugar de origen a consecuencia de la violencia, otro de los fenómenos que caracterizaron la guerra civil (1989-1992).

Hasta el momento no se ha podido comprobar quién provee de granadas a los grupos de delincuentes. Existen sospechas de que dichas armas vienen de los arsenales del Ejército y que pueden haber sido compradas a militares corruptos. El ministro de la Defensa Nacional, David Munguía, asegura que está investigando. Tanto la policía como el Ejército han aprobado que sea la Oficina de Control de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos (ATF, por sus siglas en inglés) la que indague de dónde proceden dichas armamas; para ello, el viernes llegó a El Salvador un equipo de seis expertos que iniciarán la investigación.

Por otra parte, a las autoridades locales también le preocupan las motivaciones, que pueden esconder alguna arista política, según explicó a EL PAÍS un experto en violencia que prefirió el anonimato: "Los recientes acontecimientos no deben ser vistos como hechos aislados. Su cercanía temporal y el tipo de arma usada sugieren que dichas acciones no son espontáneas, sino que guardan relación y un eventual objetivo común. Es posible que sea una demostración de fuerza o una estrategia para debilitar la imagen de las autoridades y aumentar la sensación ciudadana de temor, que en el corto plazo favorece el clima para las extorsiones, ya que se vale del miedo de la gente".

OBJETIVOS DEL MILENIO: Objetivo 5

Las mujeres vuelven a ser protagonistas en el quinto Objetivo, con el que se pretende mejorar la salud materna. Aproximadamente 14.000 mujeres y jóvenes mueren por causas derivadas del parto, 99% de ellas en el Sur. Más de 500.000 mueren cada año por complicaciones durante el embarazo y el parto.

OBJETIVOS DEL MILENIO: Objetivo 4

Cada tres segundos muere un niño, (11 millones menores de cinco años), la mayoría por enfermedades prevenibles. Una buena atención, mejor nutrición y tratamiento médico podrían salvarlos. Así se plantea en una de las campañas que abogan por el cumplimiento de las metas: reducir la mortalidad infantil.

Así se censura el cine en El Salvador

Así se censura el cine en El Salvador

Trabajo de evaluación en la DEPRT en el edificio del Ministerio de Gobernación. Foto Frederick Meza

La Dirección de Espectáculos Públicos determinó en 2003 que el título de la película "Lucía y el sexo" podía ser insultante. El Faro escarbó en las entrañas de los dictámenes con los cuales se clasifica a las películas que consumimos. El sexo, la desnudez, la religión, la homosexualidad y hasta el lenguaje prosaico restan puntos a los filmes, aunque ahora, el nuevo gobierno, dice que quiere “reconceptualizar”, dado que el trabajo de censura se hace sin criterios técnicos.

Daniel Valencia Caravantes / Fotos: Mauro Arias y Frederick Meza  EL FARO. Publicado el 29 de Enero de 2010

El 10 de septiembre de 2007, la Dirección de Espectáculos Públicos (DEPRT) del Ministerio de Gobernación resolvió que la película Los Borgia se asemeja a una copa de cristal llena con unos fluidos “negativos” para la salud mental: sexo, asesinatos y desnudos completos femeninos. Pero quizá el principal pecado de la cinta fue mezclar todo lo anterior con la religión católica y con uno de sus jerarcas: el Papa Alejandro VI. Todo un cóctel que atenta contra la moral y las buenas costumbres que defiende la Dirección.

Sobre Los Borgia, una de las evaluadoras de la Dirección escribió: “Contiene una serie de valores negativos tales como incesto, orgías, desnudos completos femeninos, relación fuertemente sugerida, asesinatos, además de hacer una comparación entre el amor sagrado y profano; elementos que van en contra de la salud mental del espectador”, planteó en su resolución Ana Haydee de Lara.

Los Borgia no es ni la primera ni la última película extranjera que escandaliza a los ojos censores de Gobernación. Ni mucho menos la única que mezcla el tema del sexo con el de la religión. Así como pasó con la cinta de Los Borgia, la DEPRT clasifica las películas que pasan por las salas de cine salvadoreñas con unos parámetros que bailan al compás de la moral, las buenas costumbres, la religión y la subjetividad de los evaluadores: un grupo de sicólogos y comunicadores contratados para marcar las películas con la estampilla de “para todo público”, o para mandarlas a la casilla de “para mayores de 21 años”. En casos extremos en los que las cintas, a juicio de los evaluadores, atentan contra la salud mental de la población, estas son censuradas de forma total o parcial.

En la quinta planta del edificio de Gobernación, en San Salvador, un rimero de decenas de fólderes que registran la evaluación del material de cine entre 2002 y 2009 es una tentación para la curiosidad.

Ahí nos encontramos, por ejemplo, con Los Borgia, que recibió el tratamiento prescrito por la Constitución de la República, que receta la censura “conforme a la ley”. Esa ley es el reglamento para teatros, cines, radioteatros, circos y demás espectáculos públicos, creado en 1948, año en el que en la India mataron a Gandhi, en el que en Estados Unidos se inventó el transistor, en el que el vecino país de Costa Rica decidió abolir sus fuerzas armadas. Más de 50 años han pasado desde que se creó ese reglamento, y todavía hoy, en un nuevo siglo, sobre dicha normativa descansa el control de los espectáculos públicos.

Pero aunque Los Borgia no fue prohibida, sí se llevó la peor crítica de parte de los evaluadores, que todavía hoy -acepta y confirma la nueva directora de Espectáculos Públicos, Breny Massiel Herrera- trabajan bajo “subjetividades” propias de su formación y no bajo parámetros técnicos adecuados.

Y cuando las subjetividades emergen del interior de los evaluadores, la moral, la religión, el recato, e incluso la creencia en ciertas versiones de la historia –o incluso del mundo- pueden primar  para que se enciendan las antorchas de la inquisición contra lo profano. Por ejemplo, en la resolución de Los Borgia, la evaluadora planteó que la película solo muestra “el lado negativo” de la historia, “mostrando los pecados sexuales, sin disimulo” del papa Alejandro VI (1492-1503), el Papa que colocó a sus hijos en los puestos claves de la Iglesia Católica para sus propios fines. Según el dictamen, el filme tiene una doble intención y carece de equilibrio en el enfoque del personaje principal: “(…) Consagrando con ello que se despierte el morbo del espectador, acusando al pontífice de llevar una vida privada poco cristiana; no obstante, a Alejandro VI también se le reconoce por haber organizado un gobierno ordenado, con leyes justas y buena administración…”, escribió la evaluadora, que es comunicadora y periodista de profesión.

Los pecados del “sexo”

Hay una película que se evaluó en septiembre de 2003 cuyo solo nombre fue tema de debate. Por ejemplo, a juicio de la evaluadora, aunque su nombre lo sugería, “no es una película pornográfica”. Sin embargo, la cinta, “carente de escenas aberrantes, orgías o sadomasoquismo” fue enviada a la casilla de 21 años, que casi siempre le corresponde a las películas pornográficas evaluadas por la DEPRT.

Los pecados de "Lucía y el sexo", la película española protagonizada por Paz Vega, fueron dos: el primero, abordar de manera abierta y sin tabúes “muy al estilo del cine español”  la sexualidad entre hombres y mujeres. Y el segundo, su título.

“(..) considerando el título ‘Lucía y el sexo’ que puede sonar insultante en nuestro medio, tomando en cuenta que nuestra población no tiene la misma libertad y madurez emocional que sí tienen espectadores de este tipo de películas…”, escribió Melvi Lucía Anaya de Escalante, otra de las evaluadoras de la DEPRT.

¿Adónde están los criterios? Herrera, la nueva directora, acepta que no existen, y como no existen no hay una clasificación técnica para determinar qué tipo de sexo pueden ver quiénes en las pantallas de cine; o qué tipo o niveles de desnudez puede haber en las tomas, porque hasta ahora un desnudo es suficiente para que una película que sea apta en otros países para mayores de 12 años, en El Salvador vuele hasta la categorías de 18 o 21 años.

Regresemos a Lucía y el Sexo, que no era pornográfica, pero cayó en la casilla de 21 años con la siguiente advertencia: “Sugiriendo sea programada en horario nocturno, haciendo nota de parte de la empresa responsable que la publicidad no genere ninguna controversia al respecto. Es decir, que sea manejada su promoción de forma discreta. De lo contrario, esta Dirección se reserva el derecho de suspender su exhibición”.

Ahora leamos el dictamen de una película pornográfica, de esas que transmite el Cine Izalco, en el centro de San Salvador, elaborado por la misma evaluadora que calificó a Lucía y el sexo. El 20 de julio de 2005, Anaya determinó que la cinta “Young slut” es una película en donde “las relaciones de alcoba son de principio a fin, donde hombres y mujeres exhiben sus cualidades y habilidades en el plano sexual”. Luego, en su dictamen, dijo: “película de género erótico donde solo hay escenas de sexo. No se observan elementos aberrantes, como actos de necrofilia, zoofilia, etc”. ¿Clasificación? “Para mayores de 21 años”.

Pero en la cacería de anormalidades dañinas para la salud mental ni la pornografía se salva. Tiene sus límites. La película “Atletas anales”, por ejemplo, evaluada el 29 de septiembre de 2006, no pasó la prueba y fue “rechazada su exhibición”. ¿La razón? “(…) por tratarse de un material contraproducente para la salud mental del espectador, pues su contenido sugiere la práctica de conductas aberrantes, al observarse cómo a una fémina le introducen objetos en su ano y ella muestra complacencia (…) Hay abundantes escenas anales y esperma en los rostros de las mujeres participantes”.

La DEPRT considera que hay relaciones sexuales de todo tipo, incluso aquellas que quizá nunca hallamos oído mencionar. En sus archivos, la Dirección registra un tipo de relación sexual muy particular. En la película 8 Mile, protagonizada por el rapero Eminem, hay dos escenas de sexo sugeridas. La primera es entre Eminem y la fallecida actriz Brittany Murphy. La segunda es entre Murphy y un actor afroamericano. Veamos qué dijo la DEPRT sobre el filme: “La cinta posee (…) dos escenas de sexo sugeridas, propias de la comunidad popular que practica y gusta el género rapero en su máxima expresión al estilo Eminem…”, escribió Dina de Villatoro el 12 de febrero de 2003. La cinta fue clasificada para mayores de 18 años.

En el dictamen de 8 Mile aparece también otra contradicción en los criterios de evaluación del aparato censor. Como la película tiene en su música letras con un lenguaje “soez” y "erótico", “debido al imperante clima social convulsionado de nuestro país, no es bajo ningún punto de vista conveniente la asistencia de menores de edad con sus progenitores”.

En El Salvador, un menor de edad se entiende que es aquel que no ha alcanzado los 18 años. Pero si los jóvenes de 15 años no pueden ver 8 Mile, sí pueden ver, por ejemplo, la cinta Asesino en casa, estrenada este 2010, en un contexto en donde los homicidios se incrementan mes a mes. 

El fantasma de la homofobia

“Película que por su contenido de desviaciones sexuales, donde se visualiza a dos gays besándose…”. Ojo a la descripción "desviaciones sexuales". ¿Cuál película cree que fue evaluada de esta forma? ¿Brokeback Mountain (2006), Hush! –traída por la embajada de Japón en 2005- o Milk (2009)?

La exposición en pantalla de relaciones entre personas homosexuales es otro de los fantasmas que desvelan a la DEPRT. Cuando dos actores hacen las veces de homosexuales y se besan o se tocan o se desnudan en pantalla, la cinta de manera obligada irá a parar a la casilla para mayores de 18 o 21 años.

Veamos dos ejemplos. Brokeback Mountain, de Ang Lee, la película que narra la historia de amor entre dos vaqueros de Wyoming, Estados Unidos, tiene el siguiente dictamen: “En su contexto general solo el tema central de la misma es generador de algunas controversias, considerando que nuestra sociedad es extremadamente conservadora de principio y normas morales”.

Ahora, leamos el argumento, según la evaluadora, de la cinta: “(…) descubren que su sentimiento afectivo es mutuo, que no pueden vivir el uno sin el otro y violentando todas las normas y las reglas en el plano sexual…” Ojo con la precisión del comentario, "violentando todas las normas y las reglas en el plano sexual", pues el dictamen no alude a alguna normativa o instructivo específico sobre cómo deben ser las relaciones sexuales.

Tres años después, apareció en las salas de cine otra cinta cuyo contenido toca el tema de la homosexualidad. Milk, que narra la historia del activista y político estadounidense Harvey Milk, que defendió los derechos de la comunidad gay en San Francisco, Estados Unidos, tiene el siguiente análisis de la actuación de su protagonista: “Película muy bien adaptada su contenido y donde el famoso actor Sean Penn logra una magistral actuación, misma por la que es criticada por las escenas en donde se observa besándose con el mexicano Diego Luna”.

El comentario en el inicio de este bloque de texto corresponde a Hush!, del director Ryosuke Hashiguchi, y que narra la historia de una mujer que quiere quedar embarazada de un hombre que abiertamente se declara homosexual.

Al preguntarle a la nueva directora de la DEPRT sobre estos criterios, que todavía están presentes en el nuevo gobierno –Milk, por ejemplo, se evaluó en agosto de 2009- ella se distancia de las “subjetividades” de sus subalternos y se compromete a erradicarlas. “Yo no quiero subjetividades”, dice. Según Herrera, la DEPRT está poniendo sus barbas en remojo para definir nuevos criterios, esta vez técnicos, para controlar qué podemos ver, según rangos de edad, en las salas de cine.

Herrera plantea que lo que la DEPRT busca proteger es, sobre todo, la salud mental de los menores de edad, y de ahí la importancia de la clasificación. Para el sicólogo Boris Barraza, actor y director de teatro, esta reconceptualización de los criterios técnicos quedaría obsoleta si no se cambia a los evaluadores. “Estas personas tendrían que cambiar por completo su manera de pensar, reconceptualizar su visión de mundo para poder aplicar estos nuevos criterios”, dice.

Barraza incluso critica que la DEPRT sea más estricta con los temas de contenido sexual que con aquellas cintas que promueven violencia. “El aprendizaje vicario dice que uno hace un modelaje de lo que escucha, ve, lee. La constante exposición a cierto tipo de imágenes genera un patrón conductual en el individuo”, dice.

“Y no hablemos de censura. Hablemos de un tema que se necesita debatir. ¿En un país tan violento como este, es sano que nuestra juventud esté expuesta a Saw y sus secuelas?”, añade.

En México, que tiene unas de las industrias cinematográficas más importantes de Latinoamérica, hay un “acuerdo” creado por la Secretaría de Gobernación en 2002, en donde se establecen los criterios específicos para definir qué puede ver los niños menores de 7 años, todo público, 12, 15, 18 y 21 años.

En México, a diferencia de El Salvador, un desnudo no es sinónimo de afectación mental para menores de 12 años, por ejemplo, que entran en la categoría de “todo público”. “Los besos, abrazos y caricias son en un contexto afectivo o amoroso. Puede haber algún desnudo, pero no es en un contexto erótico ni humillante, no es frecuente, es breve, no es detallado ni exhibe genitales de los actores”, define este apartado de la ley.

En El Salvador, el apartado para todo público del reglamento solo define lo siguiente: “En este rubro se consigna aquel material que por su valor cultural, científico, deportivo, educativo, ecológico, recreativo y otros podrán ser apreciados por cualquier persona no importando la edad”. Así de amplio.

Herrera dice que esos vagos criterios serán cambiados por otros con mayor especificidad a la hora de delimitar qué podemos ver en las pantallas de cine, y plantea que es válido censurar –o editar partes no aptas para el público- cuando se busca que una cinta sea vista por menores de edad. De ahí para arriba, asegura, todo podría circular, aunque no se compromete a declarar que nunca censurarán ninguna película.

Ahora solo falta esperar los nuevos criterios de evaluación, que según Herrera se harán públicos tanto para radio como para cine y televisión. ¿Habrá un cambio o se seguirá viendo a Lucía y el *** cómo algo escandaloso? ¿O se intentará, de nuevo, como pasó en 2005, cambiarle el nombre a películas como La puta y la ballena por “La meretriz y el cetáceo"?

“¿Intentaron cambiarlo? No sabía. Pero si así se llama, ja, ja, ja, ¿por qué le vamos a cambiar el nombre?”, dice Herrera.

OBJETIVOS DEL MILENIO: Objetivo 3

Se habla de la ’feminización de la pobreza’. Las mujeres representan la mitad de la población mundial y suelen sustentar la organización familiar, sin embargo, siguen siendo un colectivo marginado. Promover la igualdad de género y la autonomía de la mujer es el tercero de los Objetivos.

Salvadoreña gana premio Casa de las Américas en dramaturgia

La escritora nacional Jorgelina Cerritos obtuvo el primer lugar entre 138 obras concursantes, en la categoría de teatro, por su obra  “Al otro lado del mar”. Ningún escritor salvadoreño había ganado un primer puesto de Casa de las Américas desde 1978.

Rodrigo Baires Quezada. EL FARO. Publicado el 29 de Enero de 2010

La escritora salvadoreña Jorgelina Cerritos obtuvo el premio de teatro en la 51a. edición del certamen Casa de las Américas, de Cuba, por su obra “Al otro lado del mar”. Los jurados de uno de los más prestigiosos premios de Latinoamérica destacaron, en su resolución del jueves, que entre los méritos de la pieza figuran la destreza del diálogo y la limpieza de su estructura dramática.

“Todo esto me tomó por sorpresa. El jurado dio su dictamen el jueves por la noche y los organizadores me mandaron un correo… Pero fue hasta hoy (viernes), después que un amigo me habló para felicitarme, que me di cuenta. Entonces fui a abrir mi correo electrónico y ahí tenía la notificación oficial desde ayer”, dijo la escritora, de 38 años, parte del colectivo teatral Quinto Piso.

Durante tres años, Jorgelina Cerritos recogió insumos para darle vida a la obra. “Ya el proceso de escritura de la pieza fue entre abril y septiembre de 2009.  Saliendo de escribirla fue que la mandé a concursar a Casa de las Américas, que es una de las instituciones más prestigiosas del continente”, comentó la dramaturga.

El director cubano Raúl Martín, y los dramaturgos Peky Andino, de Ecuador, y Sara Joffre, de Perú, integraron el jurado que revisó 138 piezas teatrales antes de otorgar el primer lugar a la salvadoreña.

“Al otro lado del mar”, en palabras de su autora, es una metáfora sobre la búsqueda de la identidad del ser humano en un diálogo entre dos personas, quienes se encuentran de una manera inverosímil en una playa desierta. “Él habla del futuro; ella, del pasado… Ahí se plasma que el ser humano es más que un nombre, una dirección postal… es un pasado con sus experiencias; y un futuro incierto lleno de sueños y aspiraciones”, dijo.

Según el acta del jurado, el diálogo entre los dos personajes dan forma a una “una pieza cargada de poesía, donde la sencillez de la propuesta para la escena encierra, a la vez, una profunda e inteligente reflexión sobre la condición humana”. El jurado de Casa de las Américas también destacó las grandes posibilidades que, con economía de medios, brinda la obra para actores y directores.

La secretaria de Cultura de El Salvador, Breny Cuenca, expresó su satisfacción por el triunfo de Cerritos. “Estamos muy felices por este gran reconocimiento para Jorgelina. Primero por la dramaturgia nacional; segundo porque es una mujer salvadoreña; y tercero, porque es un reconocimiento importante para el colectivo de escritores salvadoreños”, dijo.

Cerritos es la primera salvadoreña en ganar el premio de Casa las Américas desde 1978, cuando Claribel Alegría se hizo con el primer puesto en la rama de poesía con su obra “Sobrevivo”.  Anteriormente, los escritores nacionales Luis Díaz Chávez (“Pescador sin fortuna”, cuento 1961),  Roque Dalton (“Taberna y otros lugares”, poesía 1969) y Manlio Argueta (“Caperucita en la zona roja”, novela 1977), también ganaron sendos premios del certamen.

OBJETIVOS DEL MILENIO: Objetivo 2

La segunda gran meta que se plantea la comunidad internacional consiste en lograr la enseñanza primaria universal para poder acabar con una situación que mantiene a más de 130 millones de jóvenes analfabetos, que no saben leer ni escribir.

La Vida Loca nominada como mejor documental 2009 en Francia

La Vida Loca nominada como mejor documental 2009 en Francia

Christian Poveda dirigió en agosto del 2009 un taller de fotografía y video documental en San Luis Potosí, México.Esta foto fue captada por uno de los asistentes una semana antes de su asesinato. Foto Archivo

La prensa y la crítica francesa nominaron al documental sobre la mara 18 al premio Estrella de Oro de la prensa 2009 y ahora es finalista del certamen. El documental, que ofrece una mirada a la pandilla, fue realizado por el fotógrafo y documentalista francés Christian Poveda, quien según la Policía fue asesinado por la misma mara a la que retrató.

Daniel Valencia Caravantes.  EL FARO. Publicado el 27 de Enero de 2010

La prensa y la crítica del cine francés nominaron al documental La Vida Loca del fotógrafo y documentalista francés, Christian Poveda, al premio Estrella de Oro de la prensa 2009, en la categoría documental, según reporta Etoiles d’or du cinema en su página web.

El documental de Poveda, estrenado en septiembre de 2008, es finalista en el galardón, y cobró relevancia en el mundo entero tras el asesinato del productor y director, ocurrido el 2 de septiembre de 2009, en el cantón El Limón, municipio de Tonacatepeque, al norte de la capital salvadoreña.

La Vida Loca compite contra L’Enfer d’Henri-Georges Clouzot (El infierno de Henri-Georges Clouzot), de Serge Bromberg y Ruxandra Medrea; y con Ne me libérez pas, je m’en charge! (No me liberen, yo me encargo!) de Fabienne Godet. La premiación será este 15 de febrero.

La Vida Loca, rodado en El Salvador, ofrece una mirada a la pandilla del barrio 18 desde la cotidianidad de una clica (grupo de pandilleros) radicada en la colonia La Campanera, una populosa colonia de clase media-baja ubicada en Soyapango, el segundo municipio con mayor número de población de San Salvador, la capital de El Salvador.

La filmación del documental, estrenado en septiembre de 2008 en el festival internacional de cine, en Donostia, España, duró 16 meses en los cuales Poveda llegó a interrelacionarse con los pandilleros retratados en su obra. Antes del documental, Poveda había destacado por sus fotografías sobre pandilleros y por su cobertura de la pasada guerra interna salvadoreña (1980-1992).

Asimismo, Poveda fue uno de los fundadores y curador de ESPhoto, un programa de exposiciones anuales colectiva de fotografía salvadoreña, cuya quinta edición –en 2009- contó con el homenaje post mortem de Poveda, asesinado el 2 de septiembre.

En diciembre de 2009, la Policía Nacional Civil confirmó que uno de los posibles móviles del crimen fue un desacuerdo entre la pandilla 18 y el realizador a la hora de hacer público el documental. Otro posible móvil, según las autoridades, es la participación de un agente policial, ya detenido, quien habría dicho a los líderes de la pandilla que Poveda era un informante de la policía. Hasta el momento hay 15 capturados, acusados de haber participado en el asesinato del fotoperiodista.

En julio de 2007, en una entrevista concedida a El Faro, Poveda habló de su trabajo con las pandillas en los términos siguientes: “La relación que hago es tomar el tema de las maras aquí como un tema universal. Vamos a lo peor que puede existir, lo peor que se puede hacer en política social para terminar generando este tipo de cosas; y tomarlo como un ejemplo universal para que nosotros, por lo menos en Europa, podamos ver las consecuencias de un fenómeno así. Porque si no lo frenamos, dentro de 10 o 15 años podrá pasar exactamente lo mismo que está pasando aquí”, dijo.