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ELOGIO DEL PERIODISMO.  Por Víctor Flores García.  EL FARO

Mis amigos y editores saben que guardé este texto porque no quise que fuese utilizado en la campaña de odio y calumnias que se emprendió contra Mauricio en la desesperada disputa final de la carrera por la Presidencia. Saben que nuestro encuentro primero ocurrió a finales de los 70, hace 30 años, cuando participamos en la alegre y hasta ingenua fundación de un rebelde movimiento estudiantil que nació en los idílicos jardines de eucaliptos de la jesuita Universidad Centroamericana (UCA), cuando garabateábamos con lápices y brazas los trazos de futuros inciertos, conectados a la fibra más tensa de aquella sociedad ahora extinta, progenitora del actual desenlace.

"Su discurso de la victoria fue un proclama por la reconciliación y la unidad nacional sin revanchas, con un decoroso silencio sobre las "dos estrellas" que guiaron su campaña -como me lo dijo a pocos días de la elección-: su hermano Roberto y su hijo Alejandro". Ellos son sus irreparables ausencias en la victoria.

Mauricio prefirió guardar silencio y no invocar a esa generación, su generación de jóvenes que fue hecha girones por un torbellino social que cavó el pozo irrespirable de la guerra civil y pagó el precio de su osadía. Aún me pregunto si es prepotencia decir que muchos de ellos eran brillantes, precoces o simplemente ilusos.

Con Roberto, su hermano inseparable, apenas un año menor, compartimos la banca estudiantil y los gruesos tomos azules de los libros de cálculo diferencial e integral, las reglas T y el pelo rapado de los aspirantes a ingenieros, los desafíos de la temible clase de estructuras del jesuita Yon Cortina, los desvelos por los exámenes parciales, los empeños en sensibilizar a una comunidad universitaria y las esporádicas excursiones a la playa, teñidas con charlas conspirativas de la época, ahogadas por el ruido del mar, o las reuniones en voz baja en pequeños apartamentos estudiantiles.

Atlético, intrépido y bien parecido, Roberto era la contraparte inseparable de su hermano, el complemento de aquel de talante intelectual, del estudioso, del lector incansable, del de la frase mordaz, del de la ironía a flor de labio, del de la sonrisa escéptica, del observador. Para quienes ahora quieren molestarlo señalando esa personalidad, es bueno que sepan que nunca se ha sentido incómodo con la fama de creidito-seguro-de-sí-mismo, actitud que le endilgan con cierto complejo de inferioridad quienes, escondiendo su propia vanidad, tienen personalidades en el polo opuesto.

Desde sus años en el jesuita Externado de San José, ambos conocieron a un basquetbolista y ameno contador de chistes, Hato Hasbún. Esa amistad ha dado ahora un fruto que excede a dos seres humanos, se ha hecho colectiva y por esa vía universal. Mauricio fue muy puntual y sincero en dar las gracias a Joao Santana, su estratega de campaña y asesor de imagen del presidente Luiz Inacio Lula da Silva. Sólo su extraordinaria vocación por la prudencia  explican su silencio sobre Roberto y Alejandro, los ausentes, y sobre Hato, el fiel amigo presente, en la esquina de la sala donde era vitoreado.

Siempre juntos, Mauricio y Roberto, los dos hermanos de camisa a cuadros, misma marca, mismo diseño, uno roja la otra azul, no olvido verlos llegar y partir juntos de “la casita”, el refugio estudiantil en el medio de un bosquecito del campus que sería volado con bombas como otras tantas que los jesuitas padecieron.

En la cúspide de su papel de representante gremial, durante su participación en 1979 como uno de los tres estudiantes que abogaron por cambiar la política de ingreso a la UCA ante el Consejo Superior Universitario, integrado por cerebros implacables que luego serían despedazados a balazos por militares en 1989, entre ellos Ignacio Ellacuría, ninguno de ellos habría imaginado este futuro que ha llegado.

La violencia del Estado era tan superior a la respuesta popular en aquel momento, que un día de protesta nacional de un cálido agosto de 1980, luego de una fallida barricada, los nervios y su juventud traicionaron a Roberto. Se había quemado el cabello por error: una patrulla policial uniformada lo descubrió, él se rindió, se lo llevaron vivo, lo asesinaron a sangre fría y en menos de 24 horas tiraron su cuerpo de 20 años en un cementerio cercano a la UCA. Comparado con mis emociones de entonces, yo que no era su era su hermano sino apenas su colega y compañero de clandestinidades, sólo imagino lo que sufrió Mauricio.

Una entrañable amiga común de aquellos años, a quien reencontré tres décadas después hace dos semanas en un modesto cargo de un instituto de esa misma universidad, ella y yo con kilos y años más, la mirada igual, el abrazo largo, la ternura sin tiempo, me contó que no olvidará nunca la palidez de Roberto, su rostro rígido, la mandíbula temblando y su mirada perdida, escoltado, atrapado dentro del radio-patrulla. Piensa que actuó así para no delatarla, cuando ella misma buscaba escapar en medio de la cacería policial sobre la novatada rebelde.

Escribí por primera vez de este episodio, a días de la elección, sólo porque Mauricio estaba a punto de ganar la Presidencia o un lugar privilegiado en la modernización de la izquierda centroamericana, y porque fueron esos años formativos los que marcaron para siempre nuestra actitud ante la vida.  Hoy sabemos que ha ganado la Presidencia con ese recuerdo callado.

Cada uno de nuestra generación buscó un lugar para sobrevivir para malvivir o para morir. Yo me exilié hace 25 años y, a pesar mi nostalgia, no he vuelto a vivir en El Salvador, salvo un intento en 1995 para participar en dos entrañables proyectos editoriales, el semanario Primera Plana y la Revista Tendencias, ambas dirigidas por dos grandes amigos, Horacio Castellanos Moya y Roberto Turcios, a quienes intenté que Mauricio se acercara para aportar su talento y él no dudó en colaborar.

Había que sobrevivir en aquellos años, y después de una fugaz experiencia en la extinta agencia Salpress, el periodismo en la prensa extranjera profesional me abrió una vida y un mundo que de otra manera no habría presenciado. La academia también me llevó de las aulas de la filosofía México a los seminarios de la comunicación política y las teorías sociológicas contemporáneas en Londres, pero siempre volví de cuando en cuando a El Salvador, siempre con la ilusión de volver a aquellos escenarios donde nuestra juventud fue perturbada, y nunca dejé de buscar a Mauricio cada vez para verlo de nuevo, por el gusto de charlar.

Poco hablábamos del pasado en esos encuentros esporádicos. El periodismo, la pasión por el presente, siempre alimentó nuestros encuentros, hablábamos un código común, sabíamos de la implacable tiranía de la hora de cierre, de la búsqueda del dato cierto, de la dificultad de las fuentes, del acoso del poder.

Una cosa me quedó clara, Mauricio se reinventó a sí mismo desde lo más profundo del dolor, como lo hicimos muchos. Ya lo he dicho, su vida pública y profesional es lo que la tradición anglosajona llama un self-made-man, un hombre que se construye a sí mismo casi desde la nada, que no le han  regalado nada, que no ha tenido enfrente sino obstáculos: empresarios malagradecidos, envidias profesionales, ataque del gobierno, estigmas, colegas traicioneros o la simple ingratitud.

Solitario desde la muerte de su hermano, Mauricio se refugió en sus estudios de literatura, se volvió maestro, y para ganarse la vida fue dando color a su propia palabra como periodista de televisión y corresponsal de cadenas estadounidenses.

A pesar de las tertulias hasta altas horas de la noche que siempre acompañan mis incursiones a El Salvador, nunca dejé de prender la televisión a las 0700 de la mañanas y sorprenderme por su disciplina, la fuerza de levantarse a las cuatro de la madrugada para estar entrevistando a todo tipo de gente hasta acorralarlas con un estudio de ajedrecista.

¿De dónde procedía la fuerza de su capacidad argumentativa, su elocuencia y su mente veloz, lo más cercano a una vocación? ¿Con quién dialogaba antes de dialogar? No tengo dudas: consigo mismo, acaso con su hermano Roberto en su memoria remota, o con su hijo Alejandro en su intimidad cercana.

Supe de la muerte de Alejandro mientras trabajaba como corresponsal para una agencia mundial de noticias que se negó a divulgar que el hijo mayor de Mauricio había sido muerto por un ataque frente al Museo de Louvre en París a pocas semanas de que su padre aceptara el reto más grande de su vida. Carlos Mario Márquez, el corresponsal de esa agencia en San Salvador, compartió conmigo la frustración por esa mezquina decisión editorial.

Pero la carrera de Mauricio transcurrió no sólo ante cámaras sino casi toda en el callado trabajo fuera de los reflectores. Antes de lograr su propia tribuna, picó piedra, pisó el asfalto, buscó la nota diaria de un noticiario que luego llegó a dirigir. No voy a discutir de simpatías con quienes rechazan la altivez y franqueza de su personalidad, que ellos llaman arrogancia, sólo diré que se trata de un hombre leal con sus amigos y fiel a sus principios, dotado de un valor poco común: la honestidad intelectual y la cabeza propia.

Como casi siempre en periodos electorales -recuerdo dos proyectos de coberturas electorales producidos para la Tendencias en los 90s-, he vuelto a El Salvador y, junto con los lagos, los cerros y las playas, me dediqué a indagar las nuevas claves de la disputa por el poder.

Mi primera sorpresa es que a Mauricio le salen amigos por todas partes; y eso está bien, se trata de un movimiento político novedoso que desconozco pero celebro. Si Aristóteles no se equivoca, y la amistad es el lazo que une a dos seres humanos que han compartido la intimidad de los avatares de una época, soy un viejo amigo de Mauricio que no forma parte de los Amigos de Mauricio. Es más, he conocido de cerca a algunas de las voces que la han enfilado de una manera frontal contra él. Uno de ellos me dijo en un bar que regenta que se trataba incluso de un asunto personal, que no me explico ni me supo explicar.

He compartido en este mismo espacio de El Faro lo más relevante que vi y escuché en una veintena de entrevistas con los que quieren y los que aborrecen a Mauricio, lo he publicado en este acogedor espacio, lo más cercano a una esfera pública abierta.

Relaté episodios de la entrevista que sostuve con Mauricio publicada el domingo electoral en una revista mexicana. Fue un rencuentro que, a diferencia de los anteriores, que fueron ante un café, un almuerzo, una mesa de redacción (la de Primera Plana), su pequeño estudio que compartía con Hato Hasbún en su productora de TV, comiendo semillas de pipián, o unas cervezas en la piscina de un hotel, cuando me relató que se había embarcado en la búsqueda de la Presidencia, una vez sorteado los valladares de “los duros” del FMLN, esta vez el encuentro fue de un candidato y un periodista.

Note su concentración, su empeño, el asedio de todos los que le querían acercar una palabra, un consejo. Me limité a hacer mi trabajo. No hablamos de intimidades ni estrategias. Fue extraordinario su profesionalismo, su generosidad al buscar la  cercanía de la cabina de una camioneta que él condujo para hablar conmigo y con mi esposa, periodista alemana, los tres a solas. La gente lo esperaba al final del camino y sólo pude entregarle una botella de tequila añejo para que bridara con los suyos este domingo. Yo ya abrí la mía: ¡Salud!

ROMPIENDO SILENCIOS, DESOBEDIENCIA Y LUCHA EN VILLA EL ROSARIO.

Avui dimecres 11 de març a les 6pm (hora Salvadorenya),

Presentació del llibre: "ROMPIENDO SILENCIOS, DESOBEDIENCIA Y LUCHA EN VILLA EL ROSARIO"

Amb la presencia dels seus autors Josefina Rubio y Eduard Balsebre y els protagosnistes d’aquesta historia:

Francisco Mena Sandoval, Evelin Romero, Miguel Ventura y Marcelo Cruz

Presentador: Carlos Henriquez Consalvi

Palacio Tecleño de la Cultura y las Artes “2ª Av. Norte y 1ª Calle Ponientes, Santa Tecla.

Hoy miércoles día 11 de marzo, a las 6p.m (hora Salvadoreña)

Presentación del libro: “ROMPIENDO SILENCIOS, DESOBEDIENCIA Y LUCHA EN VILLA EL ROSARIO”.

con la presencia de sus autores Josefina Rubio y Eduard Balsebre y los protagonistas de esta historia:
Francisco Mena Sandoval, Evelin Romero, Miguel Ventura y Marcelo Cruz

Presentador: Carlos Henríquez Consalvi

Palacio Tecleño de la Cultura y las Artes 2ª Av. Norte y 1ª Calle Poniente, Santa Tecla.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

"Un libro sobre los acontecimientos de represión contra la población refugiada en Villa El Rosario, Morazán, que la fuerza armada de El Salvador ejecutó en Octubre de 1980.
En los acotecimientos allí sucedidos en esa fecha y recogidos en el libro, se aborda, entre otros aspectos, el papel de la Teología de la Liberación y de las Comunidades Eclesiales de Base, en el surgimiento de una nueva conciencia en la población campesina del Norte de Morazán. También se aborda el poder de un pueblo organizado, no sólo para cambiar las estructuras, sino las mentes y corazones de hombres y mujeres abiertos a la verdad, la justicia, la libertad.
Un libro que contribuirá a presentar la memoria de un pueblo que traza los caminos verdaderos de la historia."

MIGUEL VENTURA

Carlos Ernesto García, presenta su último libro en la ciudad mexicana de Xalapa, en el estado de Veracruz

Carlos Ernesto García, presenta su último libro en la ciudad mexicana de Xalapa, en el estado de Veracruz

Redacción Diario Co Latino

El poeta y escritor salvadoreño, Carlos Ernesto García, quien residen en Barcelona, España, autor entre otros, de los libros de poesía Hasta la cólera se pudre (Barcelona, 1994) y A quemarropa el amor (Barcelona, 1996) presentará el próximo 24 de marzo, a las 18 horas, en la Galería de Arte Contemporáneo del Instituto Veracruzano de la Cultura, de la ciudad de Xalapa, su último libro titulado La maleta en el desván, acto durante el cual estará arropado por los reconocidos poetas mexicanos Antonio Leal y Luis Alberto Ambroggio, quienes, al igual que Carlos Ernesto, presentarán los poemarios de su autoría: Thalassa y El cuerpo y las letras, respectivamente, los tres libros, en el marco del evento que lleva por nombre Encuentro Internacional de Poesía.

La maleta en el desván, poemario que está precedido por el prólogo del también poeta y escritor Jesús Ferrero, libro que por cierto ya fue presentado, de forma inédita, en la ciudad norteamericana de Dallas durante la conferencia anual de la prestigiosa American Literary Transaltors Association, estará disponible en las librerías a principios del mes de abril, mientras que, en la ciudad de New York se prepara, seguramente para este mismo año, una edición bilingüe bajo el título The Suitcase in the Attic, en traducción al inglés a cargo de Elizabeth Gamble Miller.

Otro de los motivos que llevan hasta México a Carlos Ernesto García, es el de asistir, en calidad de miembro de la Red Internacional de Escritores por la tierra, que celebra su II Encuentro y que forma parte de las instituciones organizadoras del homenaje que la ciudad de Xalapa rinde los días 25, 26 y 27 de marzo al poeta nicaragüense Ernesto Cardenal, acto en el que participarán más de cien destacados intelectuales, entre los que ya han confirmado su asistencia Gabriel García Márquez, Juan Gelman, José Saramago, Laura Esquivel, Eduardo Galeano, Paco Ignacio Taibo y Sergio Ramírez, así como el cantante cubano Silvio Rodríguez y los hermanos Luis Enrique y Carlos Mejía Godoy, de Nicaragua.

El día 26 de marzo, tanto el poeta Ernesto Cardenal que durante los años ochenta fuera Ministro de Cultura de la Revolución Sandinista y que ha sido firme candidato al Premio Nobel de Literatura, así como el escritor uruguayo Eduardo Galeano, autor entre otros muchos, del libro Las venas de América Latina y de la trilogía Memorias del Fuego, recibirán el doctor honoris causa de manos de las autoridades académicas de la Universidad Veracruzana.

LAS MARAS EN CENTROAMÉRICA

 

 

Nou pla anual de cooperació: el pressupost de 2009 serà inferior al de 2008

Nou pla anual de cooperació: el pressupost de 2009 serà inferior al de 2008

Per primer cop en la història de la cooperació catalana, el pressupost de la cooperació oficial és inferior al de l’any anterior. Els països i sectors prioritaris es mantenen i cau del pla el polèmic ajut reemborsable.
                                                   

La retallada no afectarà directament les ONG ni la resta d’actors catalans de cooperació al desenvolupament, però sí la cooperació bilateral directa i la cooperació multilateral, explica David Minoves, Director General de Cooperació al Desenvolupament i Ajut Humanitari de la Generalitat de Catalunya. Minoves adverteix que les polítiques planificades al Pla disten en un 37% de les establertes al Pla Director 2007-2010.

A banda de la qüestió del finançament, el director general destaca com a característica principal la qualitat de l’ajut. “Això es tradueix en una agenda molt focalitzada en els esforços de confluència amb els compromisos de concentració geogràfica i sectorial establerts al Pla Director, així com en l’elaboració, debat i aprovació de documents estratègics de planificació, seguiment i avaluació, des d’una concepció participativa”.

Un altre fet especialment destacable és la supressió del polèmic ajut reemborsable, introduït l’any 2008, quan va causar
fortes crítiques entre les ONG, les quals entenien que els ajuts reemborsables o crèdits, “no són ajuda , són més deute, més pobresa i més patiment per als països del Sud”.

Ara, el govern català recula tot i que manifesta "la voluntat d’obrir una reflexió conjunta amb la resta d’actors de la cooperació catalana sobre la cooperació econòmica i financera i la conveniència de considerar en un futur una línea d’ajut reemborsable per facilitar l’accés a crèdit que segueixi les recomanacions del CAD de l’OCDE".

Sectors i països prioritaris

El
Pla anual 2009, emmarcat dins les estratègies del Pla Director de Cooperació 2007-2010, preveu destinar el gruix dels seus recursos (70-75%) a la seva línia estratègica de desenvolupament, en concret en projectes relacionats amb el dret a la salut i l’aigua, l’educació, les capacitats productives, la governança democràtica i l’apoderament de les dones. També s’incidirà en l’enfortiment del teixit social, la sostenibilitat ambiental i la construcció de pau.

En quant a països, les ajudes es concentren en 18 països i territoris, entre els qual destaquen Palestina, el Marroc, el Sàhara Occidental, el Senegal, Colòmbia, Guatemala i El Salvador.

La resta de recursos previstos es distribuiran entre les línies estratègiques d’acció humanitària i educació i capacitats. Està previst que l’acció humanitària es fixi en les crisis humanitàries al continent africà i que, mitjançant l’àrea d’educació, s’enforteixi el sector del comerç just. D’altra banda, el Pla també preveu elaborar estratègies de treball específiques per a països d’atenció prioritària i treballar la coordinació amb la resta de departaments del Govern.

Recent aprovació del Pla Director estatal de Cooperació

Fa pocs dies el govern espanyol va aprovar el
nou Pla Director de Cooperació per al període 2009-2012. El document va ser rebut amb satisfacció entre les ONG de la Coordinadora estatal d’ONG per al desenvolupament, mentre el govern català va criticar que l’ajuda al desenvolupament que es fa per part de les comunitats autònomes i els ens locals no arribi al 15% del total de l’Ajuda Oficial al Desenvolupament.

 Redacció (02/03/2009).  Canal Solidari.  Fotogràfia cedida per: Imma Jiménez (PRO-EDUCART)


Un ex prófugo, un diputado y el juez del caso jesuitas buscan la Corte Suprema

Abogados con olor a conflicto de intereses, otros marcados por su rol en los procesos por los asesinatos de monseñor Romero y los jesuitas, y otro que huyó de la justicia acusado de corrupción de menores, aspiran a dirigir el máximo tribunal los próximos nueve años.

Daniel Valencia.  EL FARO

En la plaza del Centro Judicial “Isidro Menéndez”, de San Salvador, hay un laurel de la india que da sombra a un lustrabotas. Este lunes, por la mañana, el lustrabotas tiene por cliente a un abogado que, sentado sobre el taburete de madera y rodeado por un grupo de abogados, parece un rey al que le rinden pleitesía. “Un magistrado como usted necesita la Corte Suprema de Justicia”, dice uno de los presentes. “Muchas gracias, licenciado”, responde el aludido, mientras saca del bolsillo de su saco unas tarjetas de presentación y las entrega a cada uno de quienes le rodean. A pocos pasos de ahí hay una foto del hombre. Sonríe y con la mano derecha hace la V de la victoria. El hombre, en efecto, quiere ser parte de la cúpula del Órgano Judicial, ese que en 2004 lo declaró inocente de los cargos de corrupción de menores, uso de menores con fines exhibicionistas y pornográficos y agresiones sexuales agravadas. El hombre se llama Nelson García y esa foto que le tomaron los fotoperiodistas cuando fue absuelto de cargos le sirve hoy para su propaganda electoral.

Salvador Nelson García es uno de las decenas de nombres que hay ya en liza en busca de cinco sillas de la Corte Suprema de Justicia. El lustrabotas termina de aplicar el betún negro a los zapatos del abogado que se dirige a la asistente del hombre que lo acaba de elogiar. “Felicidades”, dice a la mujer. “No es común que siendo tan joven usted ya tenga una racha de juicios invictos. Pase por la Asociación... voy a proponer que le demos un premio... ¡ahi vota por mí!” La joven mujer le agradece con una sonrisa, la estrecha la mano, toma la tarjeta y se va con su jefe. Los otros dos abogados hacen lo mismo y salen en dirección contraria hacia uno de los edificios del centro judicial.

Entre ese edificio y el A-2 hay un busto de por medio. Es el de Isidro Menéndez, el padre de la jurisprudencia salvadoreña, que ahora se ve opacado por las fotos de hombres y mujeres que quieren ser magistrados y que cuelgan de las paredes de concreto, de las paredes de vidrio, de las ventanas y en pitas que, amarradas de un extremo a otro, adornan las fachadas. Una auténtica cuelga y pega. El gremio está en campaña y hay 53 aspirantes que necesitan el voto de alrededor de 18 mil abogados –este 7 de marzo- para quedar entre los primeros 15. Antes de que inicie julio, de estos 15 más otros 15 que propondrá el Consejo Nacional de la Judicatura (CNJ) la Asamblea Legislativa deberá escoger 10 (cinco propietarios y cinco suplentes) para llenar cuatro plazas de la Sala de lo Constitucional y un puesto en la Sala de lo Civil. Ahí Arena y FMLN tendrán que ponerse de acuerdo para elegir al presidente de la Sala de lo Constitucional, que es el mismo presidente de la Corte Suprema de Justicia (CSJ) y del Órgano Judicial. En resumen, el máximo funcionario judicial.

Pero el primer pulso es esta elección y por eso hay campaña proselitista en el Isidro Menéndez. Una buena parte de los candidatos se promueven con tarjetas, visitas personales a los juzgados, vallas en pasarelas, carteles en universidades, fiestas, botellas de licor…  El resto no hace propaganda amén de que no tienen los recursos o porque dicen que lo encuentran de mal gusto, que preferirían un debate de “corrientes del pensamiento jurídico” que no existe.

Otros reducen su campaña a ofrecer trabajos si llegan a la Corte o a prometer que de llegar al cargo, el gremio de abogados “estará” representado. “Como si los máximos funcionarios del órgano de la justicia tengan que representar a solo un grupo y no a toda la población”, se queja Salvador Enrique Anaya, abogado y expositor de la cátedra de derecho de la UCA. Hay otro candidato que con su eslogan de campaña reta a sus colegas por el deterioro del sistema de justicia: “Si no vota no se queje”.

Pero hay un candidato que con su propaganda opaca al resto. Los afiches de Nelson García están colgados en la pared de vidrio del A-2. Él aparece en primer plano, sostiene una Biblia con su mano izquierda y hace la V de la victoria con los dedos índice y medio de su mano derecha. Esa fue la foto que en octubre de 2004 ilustró los titulares de los periódicos. Por la historia que esconde esa foto este hombre es quizá uno de los abogados más conocidos del país y este lunes acaban de lustrarle los zapatos.

En 2004, el de Nelson García fue un caso de película. Sus acusadoras, unas adolescentes, aseguraron que fueron fotografiadas en una vivienda de García, en el pasaje Los Pinos de la colonia Escalón. Cuando la policía entró a la vivienda, junto a las cámaras de televisión, encontró y decomisó 87 videos, 150 discos compactos y 28 disquetes que contenían imágenes en las que García aparecía con jóvenes desnudas. Había entre esas imágenes una en la que García “hipnotizaba” a las jóvenes y que fue divulgada sin mayor pudor por la prensa en aquellos días. Después de la acusación, García huyó de la ley y se escondió en un rancho de playa. Apareció después, barbado, flaco y esposado; se fue a juicio y quedó libre. Luego se dedicó a su carrera y a ser defensor en casos polémicos. En el más reciente, García defendió a Nora Evelyn Parada de Silva, esposa de Roberto Silva, ex diputado del PCN acusado de lavado de dinero y de tener vínculos con el narcotráfico. La semana pasada Roberto Silva fue acusado por las autoridades guatemaltecas de ser el autor intelectual del asesinato de los tres diputados salvadoreños al Parlacen ocurrido en Guatemala, en 2006.

“Me hice famoso”, dice García, recordando cuando lo buscaba la justicia. Ahora ya no es la ley la que lo busca. “Quizá por eso ahora me busca la gente, porque vieron que con la verdad pude vencer a la mentira”. Esta no es la primera vez que García busca ser magistrado de la Corte. Es la cuarta. La primera vez, en 1994. Dice, con amargura, que fue primero, pero que los diputados prefirieron a otra persona. “¿Por qué si Nelson García clasifica no lo eligen?”, se pregunta, y de inmediato suelta la respuesta que tiene preparada: “Porque no reúne el requisito de obediencia servil a los que le saben pasar la factura”, dice García, en alusión a la repartición de cuotas que hacen los partidos políticos a la hora de elegir a los magistrados. García compitió una vez más antes de su juicio, en 2003, y quedó de octavo. En 2006 lo intentó de nuevo y “el juicio paralelo, el juicio mediático” dice que lo condenó a la décimo sexta posición.
 
En su oficina de la casa de Los Pinos, García conserva una foto de enero de 2008 cuando fue elegido, de nuevo, presidente de la Asociación de Abogados de El Salvador, esa por la cual ya está ofreciendo un premio a la mujer que lo saludó. En esa fotografía le acompañan el presidente de la Corte, Agustín García Calderón, que este año termina su período de nueve años como magistrado, y el presidente de la república, Antonio Saca.

García dice que su currículo pesa más que la calumnia que organismos de inteligencia le montaron para impedir que llegara a la Corte. García ha sido catedrático, concejal del CNJ (junto a García Calderón) y presidente de más de un gremio de abogados de El Salvador. “En 2003 estaba segurísimo (de llegar). Eran dos partidos que se habían conjugado para elegir al presidente. El tercer partido, conservador, me hubiera aceptado. Arena no me buscó y yo no era del agrado del presidente Flores ni de Mauricio Sandoval”, dice. Sandoval era director de la Policía Nacional Civil.

Lo que cuenta García es conocido por la mayoría de candidatos que quieren llegar a la Corte vía la lista de elección. Nada asegura que ganar esta etapa –o quedar en los primeros lugares- los catapulte directamente a la magistratura. En la Asamblea Legislativa, los partidos políticos esperan con ansias quiénes serán los 30 elegibles de entre el mar de postulantes. Y son los partidos políticos los que tienen la última palabra, hablada en negociaciones entre los grandes, repartida en cuotas desde 1994.

En las últimas elecciones, la Fundación Salvadoreña para el Desarrollo Económico y Social (Fusades) ha instado a los legisladores a que escojan con base en criterios de idoneidad y no de compromisos políticos. Es un grito al vacío el de Fusades –y el de otros organismos como Fespad o incluso el de los mismos abogados y jueces- porque a los partidos, llámense Arena o FMLN, poco les importa, aunque ante las cámaras y grabadoras digan lo contrario.
 
“Si se comprobara que además del apoyo político los escogidos son intachables, tienen las características necesarias para llegar al cargo, está bien. Pero si lo que vemos es que el criterio que privó es solo lo político… Por eso el ideal, si pidiéramos una carta al niño Dios, es que los escogidos sean intachables, ajenos a intereses político partidarios y con plena independencia”, dice la directora del área legal de Fusades, Claudia Umaña.

Fusades ha pedido lo mismo a las 12 asociaciones que presentan candidatos. Cada una puede inscribir hasta 15 candidatos. En el gremio, la desorganización y desunión no sólo es capaz de llevar a los peores en la primera lista de 15 –a base de compadrazgos- sino que también ha permitido que en las asociaciones se metan las manos de la política. Por eso vuelan acusaciones mutuas de estar o con el Frente o con Arena.
 
Por el lado de la izquierda, la acusada es la Asociación de Abogados Democráticos de El Salvador (Adesal), que está  afiliada a la Unión de Abogados y Jueces Democráticos (Unajud). Entre los líderes de Unajud se encuentra el diputado del FMLN Walter Durán. Este diputado confiesa que Unajud ha hecho convenios con algunas de las asociaciones para hacer propaganda a favor de algunos de los 53 candidatos con pensamiento de izquierda.
 
Por el lado de la derecha la acusada es la Asociación Salvadoreña de Abogados (ASDA), que tiene como principales líderes al abogado Carlos Méndez Flores –que estuvo dentro de los 30 elegibles a la CSJ en 2006-, y a la ex viceministra de gobernación y gerente de asuntos electorales de Arena, Silvia Aguilar. ASDA también lleva sus propios candidatos y en el pasado ya logró colocar a una: la magistrada de la sala de lo penal Rosa María Fortín Huezo.

“Ojo, no quiere decir que nosotros debamos tener alguna inclinación partidarista. Los jueces debemos ser apolíticos, pero obviamente tendencias de pensamiento debe haber”, dice la magistrada.

En esta ocasión, una de las cartas de ASDA es el asesor de la bancada legislativa de Arena, Guillermo Wellman. Este abogado, ex diputado y miembro del partido desde los 80, ha sido juez de paz, juez de primera instancia y legislador de 1994 a 2000. En 2002, Wellman estuvo envuelto en un escándalo por tener dos plazas: una como asesor de Arena y otra como asesor del presidente de la CSJ.
 
“Tomé las dos asesorías porque era de ley. Ganaba salario en la Asamblea pero en mi contrato no tengo horario de trabajo, usted lo puede revisar”, dice.

Wellman, quien ya tiene años de soñar con un carago de magistrado, dice que no se puede considerar carta de nadie “pero en alguna medida siento que Arena me apoya… me tiene que apoyar porque he salido de Arena. Pero el hecho de ser un magistrado de derecha no significa que voy a actuar a favor de un partido político. Esto no debería ser cuestión de derechas e izquierdas sino de justicia, de los mejores perfiles para ocupar los máximos puestos de la justicia en este país”.

Guillermo Gallegos, el jefe de diputados de Arena, asegura que no se puede hablar de cartas a favor porque están aún esperando las listas. Al preguntarle si Arena le apuesta a cuotas o a los perfiles idóneos, sonrié. “Sí, sí, los idóneos”. Walter Durán responde lo mismo pero agrega un matiz: “No estamos casados con cuotas, pero sin embargo la aritmética parlamentaria impone ciertas condiciones”.

Hay candidatos que aseguran no tener más armas que su trayectoria profesional y su absoluta “independencia judicial”, pero no faltan quienes dicen otra cosa, que detrás de ellos hay partidos políticos. Sidney Blanco, juez quinto de instrucción, y Florentín Meléndez, presidente de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos son dos ejemplos.

El primero es un ex fiscal convertido en juez que con uno de sus últimos trabajos (“Deficiencias, policiales, fiscales y judiciales en la investigación y juzgamiento del delincuente”, auspiciado por el PNUD) provocó la ira del ministro de seguridad, René Figueroa.
 
“René Figueroa debe ser una de las personas que no solo estaría en desacuerdo: él promovería un rechazo. Ahora, hay un grupo –dentro de Arena- que podría estar de acuerdo con mi postulación pero lastimosamente no es el que decide”, dice Blanco.

Para su mala suerte, en su currículo hay pasajes que, según dice, son argumentos de aquellas personas que consideran que su ascenso a la Corte sería un peligro. Entre estos pasajes está haber sido acusador en el caso del asesinato de los sacerdotes jesuitas y haber sido uno de los jueces que más criticó la ley antimaras del ex presidente Francisco Flores. Blanco, sin embargo, reconoce que podría encontrar un apoyo en el FMLN aunque advierte que ese apoyo no implica un compromiso político partidario.

“El FMLN es un partido que me ha propuesto y me ha apoyado en este proceso y digamos que podría tener mejores respaldos. Aunque también dentro del FMLN puede existir algún sector al que mi candidatura no le pueda parecer porque no estoy afiliado, porque no soy incondicional, porque no respondo a lealtades de tipo político partidarias y porque soy independiente para decir no”. En 2003, Blanco pasó a medias el filtro de la Asamblea Legislativa y solo alcanzó una magistratura suplente en la CSJ. Esta vez, Blanco compite de nuevo bajo la bandera del Centro de Estudios Jurídicos (CEJ), otra de las asociaciones que critica las políticas penales que aprueba la Asamblea y por lo tanto, desde la derecha, se le tilda de izquierdista.

El CEJ lleva a 10 candidatos a esta elección. Uno de ellos, sin embargo, se desliga de cualquier vinculación partidaria con la izquierda. “Por ignorancia, desconocimiento, por anticuerpos que generan los derechos humanos en la gente que no sabe nada de derechos humanos, vinculan a los derechos humanos con la izquierda, siempre. Lo cual es un error craso. Los derechos humanos es un derecho universal de derechas, izquierdas y centros”, dice Florentín Meléndez.

Este abogado trabajó hace más de 20 años en el arzobispado de San Salvador que dirigía Óscar Arnulfo Romero. Se especializó en derechos humanos y ahora preside el máximo organismo de tutela de derechos humanos del continente. Dice que hace nueve fue vetado por un partido político sólo porque se negó a reunirse con ese partido en su oficina, fuera de la Asamblea Legislativa.

Cuando se le pide a Meléndez que responda a aquellos que aseguran que él es una carta de la izquierda en estas elecciones, contesta: “Precisamente el FMLN fue el que me vetó hace nueve años. Le respondo de esa manera. Eso habla muy claro de mi independencia y lo saben los partidos políticos en la Asamblea. Los otros partidos me invitaron (a sus fracciones legislativas), me quisieron hacer propuestas no aceptables y por eso nunca he sido funcionario público de mi país”, dice. Él también ha sido candidato a ocupar la Procuraduría de Derechos Humanos y también asegura que lo han vetado por su imparcialidad.

“No sé qué pretenden cuando llaman a los candidatos a funcionarios de segundo grado. Yo no voy a negociar absolutamente nada que no sea cumplir la Constitución y las leyes. Que se transparente este escenario, que las deliberaciones para escoger a los magistrados sean públicas... No quiero llegar con pies hinchados a la CSJ. Prefiero no llegar a llegar mal”, agrega.
Otro de los candidatos del CEJ es el juez 6 de instrucción, Roberto Arévalo Ortuño. Este juez, en 2000, desestimó una acusación de estafa por 116 millones de colones  a la financiera Crediclub. Arévalo Ortuño informó, en su resolución, que la Fiscalía no presentó suficientes pruebas para sustanciar los delitos de estafa y defraudación a la economía pública. El juez, sin embargo, dijo que podían reabrir las investigaciones y presentar nuevas acusaciones, pero la Fiscalía no lo hizo. Ortuño también desestimó en 2007, y por razones similares, la acusación por acoso sexual que una secretaria interpuso en contra del
ex director de centros penales, Jaime Roberto Vilanova.
Arévalo Ortuño es evaluado por sus colegas jueces como un hombre totalmente independiente, muy religioso y a quien no le tiembla la mano para dar una resolución, pero que también respeta la ley al pie de la letra y que aunque él esté convencido de alguna culpabilidad, si no hay pruebas contundentes, no condena. En el caso del ex director de centros penales, Arévalo Ortuño dijo:
“No hay pruebas suficientes, pero es posible que se haya cometido”. Ahora, juzgador y acusado compiten en la misma elección. Arévalo Ortuño con el número 4 de la lista y Vilanova Chicas (por ASDA y la asociación de Nelson García) con el 50.
Tanto Ortuño como Meléndez y Blanco han preferido irse por la lista de elección porque creen –además de que se debe respaldar la democracia y de que ir en lista de elección da el respaldo del gremio- que la lista del CNJ no es sana.
 
“Considero que la lista de la Federación de Asociaciones de Abogados de El Salvador (Fedaes) tiene un elemento de democracia más fuerte que la del Consejo. La población de abogados valora mi trabajo y va a votar. En el CNJ son solo siete abogados. Entre la elección de 7 y la de 17 mil, prefiero la de 17 mil. Además, se ha manchado un poco el proceso del Consejo en el cual se introducen algunos elementos políticos para el listado”, dice.

En 2006, por ejemplo, el CNJ promovió la candidatura del diputado electo por el PDC Arturo Argumedo, la del ex fiscal general Belisario Artiga, que no disimula su corazón arenero, y la de un asesor legal del PCN.

En agosto de 2006, la Asociación de Magistrados y Jueces (AMJUES) pidió a la comisión de legislación y puntos constitucionales de la Asamblea que reformara la ley para que el CNJ, en su lista, solo propusiera a jueces y magistrados, un argumento lógico si se toma en cuenta que la función del CNJ es evaluar la carrera judicial. La otra lista, la de la elección del gremio de abogados, quedaba abierta para que se postulara quien quisiera. Arena, PCN y PDC se opusieron a ese instrumento y fue el diputado Argumedo quien expresó las principales razones.

“Chucho no come chucho, doctor. Y si come, no come mucho. Quienes conocemos mejor a los jueces somos los litigantes. Y cuando ellos se meten a la elección de todos nosotros, nosotros sabemos quiénes son los pícaros. Yo le puedo enumerar aquí un montón”, dijo, entre otras cosas, Argumedo.

Hasta el viernes pasado, dos días después de que el CNJ abriera la recepción de ofertas, ya había siete inscritos. Argumedo era uno de ellos. El actual magistrado de la sala de lo constitucional, Julio Acosta Baires y el juez del caso jesuitas y del juicio por el asesinato de monseñor Romero, Ricardo Zamora, son otros dos.

A Arturo Argumedo, para entrevistarlo, hay que declararse comunista o admirador de los escuadrones de la muerte. El Faro pidió a Argumedo que hablara sobre lo ocurrido hace dos años y éste respondió que no porque El Faro es comunista. Además, dice que al hacerle esa pregunta lo que este periódico persigue es defender a los jueces “ñurdos” que no le agradan. “¡Ñurdos, ñurdos, ñurdos!”, fue la descripción que Argumedo hizo del equipo de El Faro, cuando le pidió que hablara. “¿O acaso defienden a los escuadrones de la muerte? Lo que dije en ese entonces lo sostengo porque tengo pruebas”, dice.

Contra Argumedo tendría que competir una jueza que ya expresó su interés en una magistratura de la CSJ. La jueza primera de sentencia de medidas al menor, Aída Luz Santos Escobar. Ella es una de las juezas que más se ha opuesto a las políticas represivas que empezaron con la ley antimaras de Francisco Flores. Ella, además, es del grupo de jueces que está de acuerdo con que el CNJ debería escoger a aquellos a quienes evalúa. Por eso dice que ella no va a elección porque le parece inapropiado ir a pedirle el voto a aquellos abogados con los cuales se enfrenta –o se enfrentará- en juicio.

“La lista del CNJ debería ser integrada únicamente por jueces de carrera y no debería ser la lista política”, dice.

Fusades y Fespad también han pedido al CNJ que transparente el proceso que utilizará para elegir a su lista de 15 aspirantes.

El presidente del CNJ, David Cabezas, soslaya el señalamiento y se va por la tangente al pedir a Fespad y Fusades que si tienen buenos candidatos que proponer, que los propongan. Cabezas incluso deja abierta la puerta para aquellos miembros del Consejo que quieran integrar la lista que ellos mismos elaboran.

Todavía no está claro si esto sucederá, pero hay intensos rumores de que hay consejales que lo están pensando. Por el momento, hay uno en particular que pone el debate en este asunto. Efraín Campos es consejal y quiere ser magistrado. Él, sin embargo, se fue por la vía de la elección porque dice que no considera ético participar de la lista del CNJ y asegura que de no quedar entre los 15 elegidos por el gremio no buscará ir en la otra lista.

Campos compitió en 2006 en la lista del gremio y quedó. En aquel entonces, se abstuvo de votar a favor o en contra de aquellos que salieron de la lista del CNJ porque no quería que se viera que desde ahí metería zancadillas a sus contendientes. Hoy dice que no tiene claro –si queda de nuevo- si participará de esa discusión. “Es un tema tan importante, en esta ocasión, con este nuevo El Salvador, que lo estoy meditando. Y ojo, no para favorecer mi candidatura, si es que la consigo, si no para ver si conviene más quedarse de brazos cruzados en la elección de los mejores perfiles que necesita la Corte Suprema”, dice.

Presidente de la Corte se retira

Y si no hay veto a los magistrados que quieran reelegirse, ya hay al menos uno que está listo para competir. Julio Acosta Baires ya presentó su candidatura. Pero para la comunidad jurídica, es más importante definir si el presidente de la corte, Agustín García Calderón hará lo mismo.

Hay un libro de 786 páginas que perfila muy bien el estilo de justicia con el que se ha gobernado la Corte en los últimos nueve años. Este libro fue autorizado por el ex magistrado René Fortín Magaña y se llama “16 sentencias representativas de la Sala de lo Constitucional”. Ahí se encuentran los fallos en contra de las candidaturas independientes a diputaciones, a favor de la ley de integración monetaria, la resurrección a los partidos PCN y PDC,  entre otras.

Esta Corte que termina este año también fue la que le quitó poder a la sección de Probidad, oficina que se encarga de vigilar la probidad de los funcionarios públicos y que en 2005 detectó irregularidades en las cuentas bancarias del ex presidente Francisco Flores y de algunos miembros de su gabinete. Al frente de todas estas resoluciones ha estado Agustín García Calderón, el único magistrado que ha sido reelegido en dos ocasiones como presidente del órgano judicial por la Asamblea. Para Fusades, Fespad y los jueces en contienda, los magistrados salientes ya cumplieron su ciclo.

“Es importante la alternancia. Nueve años es suficiente para que alguien demuestre si tiene compromisos o no con la justicia”, dice Florentín Meléndez.

¿Buscará García Calderón la reelección? “No”, responde él. “Yo estoy terminando mi período. He tenido la suerte de por tres ocasiones ser el presidente de la Corte. Yo estoy terminando. Desde luego, no tengo prohibida ninguna reelección. Pero hasta este momento no tengo ninguna propuesta ni estoy en campaña de mi cargo, más que en terminar lo que hecho”, agrega.

¿Y si se lo proponen? “Eso no depende de mí. No depende de uno. Lo que no estoy haciendo es proponiéndome, gestionando o en campaña. Le puedo asegurar que no tengo ninguna campaña de ninguna presencia de imagen con el objetivo de ningún elemento de trabajo que no sea cumplir mi función que todavía tengo”, responde.

Salvadoreña gana premio mundial de fotografía

Salvadoreña gana premio mundial de fotografía

Jimena Aguilar y Mauro Arias / Foto: Mauro Arias.  EL FARO

“Esa era la foto y no podía dejar de tomarla”

Lissette Lemus ganó con una fotografía inédita el primer lugar en la categoría “Vida cotidiana” del concurso World Press Photo. El retrato de la vida diaria que captó fue el de unos niños con los ojos abiertos clavados en el cadáver de una mujer.

Vea la foto en World Press Photo 

De niña siempre andaba viendo quién le prestaba una cámara porque a corta edad había caído presa del encanto de la fotografía. Quería hacer fotos de la familia. Fue en el CoLatino donde supo que lo que deseaba hacer en su vida era convertirse en una reportera gráfica.

Ahora, con 30 años de edad, trabaja para El Diario de Hoy, y aunque su periódico no publicó la imagen de la mujer inerte tendida en la calle ante el paso de un microbús escolar, decidió enviarla a competir, no con la idea de ganar, no, sino solo por incluirla en una colección mundial de imágenes. “Yo participo por el catálogo, porque quiero tener las mejores fotos del mundo cada año en un libro en mi cuarto”, dice. Envió dos fotografías -una de un policía y esta de los niños ante el espectáculo de la sangre y la muerte- sin imaginar que iba a escalar hasta la cima de una de las 10 categorías de la que muchos consideran la reina de las competencias del fotoperiodismo mundial. “Realmente nunca me imaginé que ganaría este premio porque es un premio muy dificil de ganar”.

Lissette Lemus ni siquiera buscó la imagen triunfadora. Un día, haciendo fotos para ilustrar un tema de educación, en una escuela en Ilopango, escuchó unos balazos. Cundió el pánico y mientras todos buscaban refugio, ella, con su instinto profesional, salió a la calle y se encontró la escena. Esto fue en octubre de 2008. Una imagen que le hizo perder el sueño, que la obligó a reflexionar sobre la violencia y sobre la vida y sobre los niños. Entonces la inscribió para el concurso en la categoría de “Vida cotidiana”. Porque eso es lo que viven a diario los salvadoreños.

Ahora está contenta con el premio. Buen momento para reflexionar sobre su trabajo y sobre la ética de su trabajo en un país apestado de violencia. Buen momento para comentar que quiere aprender más. Que quiere estudiar una maestría para agregarla a su licenciatura en comunicaciones. Y que quiere seguir haciendo fotoperiodismo.

¿Cuándo publicó esta foto con la que ganó?

Pues la foto no se publicó, poque era una foto demasiado fuerte y como los medios de comunicación tienen como política no sacar cadáveres... entonces la fotografía nunca se publicó.

¿Qué es lo que usted sintió al tomar la foto en ese momento? ¿O cómo decidió que ese era el momento para una foto?

Bueno, la verdad es que en el momento... como uno siempre está pensando en la foto... Pero yo en la noche estuve pensando mucho en el valor de la vida, en esa transición, en ese momento que uno pasa de la vida a la muerte, estuve pensando en la cara de los niños, cómo esto iba a afectar a los niños en su vida. Realmente pasé varias noches en esa situación. Y es una escena que me afectó bastante porque yo estaba en la escuela cuando mataron a la mujer, entonces cuando oí los disparos salí y era un pánico entre la gente, el terror de los niños. Entonces fue bien importante el hecho de estar ahí.

¿Y qué estaba haciendo en la escuela?

Estaba haciendo unas fotografías para un tema de educación.

Cuando tomó la foto, ¿tenía usted la intención de publicarla o sabía que no se iba a publicar?

Desde el momento en que vi la foto y tomé la foto yo sabía que no la iban a publicar en el periódico, pero siempre estoy pensando en hacer fotos, no sólo para publicar. Estoy pensando en hacer fotos para otros proyectos o para exposiciones. Es que cuando hay una foto hay que tomarla. Como fotógrafo no te podés negar una foto si la foto está ahí. Y yo visualicé la foto así, completa la escena. Una foto para publicar hubiera sido sólo los niños o una parte, pero esa foto completa no me la iban a publicar, yo lo sabía. Pero esa era la foto y yo la vi y la tomé porque no podía dejar de tomarla.

¿Qué opina de esa política de algunos medios que no aceptan esas fotos?

Yo creo que es válido respetar a las víctimas y a las familias. Pero es una realidad que no podemos negar.

Pero si ganó un premio en el extranjero con esa imagen, la foto es buena. ¿No le da lástima que no salga este trabajo publicado en el medio en que trabaja?

Bueno, la verdad, como empleada de este medio igual tengo que respetar las políticas del periódico.

Y me llena de mucha satisfacción que la foto gane un premio y si aquí no se publica, respeto esa decisión.

¿Cómo debe hacerse la cobertura de hechos violentos, hay una manera especial de hacerla?

Yo creo que como periodista tenés que llegar al lugar y tratar de tener todos los detalles que vas a necesitar en tu nota o en tu fotografía. Pero igual, si hay una línea editorial o si hay políticas que se deben respetar, tenés que acoplarte en ese momento a donde estás trabajando y respetar de esa forma.

Si de usted dependiera, ¿cómo debería de ser?

Pues, realmente, siempre pienso en las víctimas, pienso en las familias de las víctimas. En particular si yo fuera familiar de una víctima no me gustaría que publicaran la foto de mi familiar en un periódico o en medios de comunicación masiva. Eso es lo que creo.

¿Qué piensa de El Salvador con su ola de violencia?

Bueno, la verdad creo que todos tenemos que tomar conciencia, tanto los ciudadanos como las autoridades, tomar conciencia de la situación tan dificil que estamos viviendo. Y que cada uno de los salvadoreños deberíamos contribuir a tratar de solventar este problema.

¿Que se dé a conocer este premio contribuye a solventar el problema?

Quisiera crear un poco de conciencia en las autoridades, y que pensaran mucho más en cómo tratar de resolver ese tipo de problemas. Pienso que si de repente hay un plan donde ponen policías afuera de los centros escolares, entonces creo que se hizo algo con la foto. Me imagino que si hubiera policías afuera seguramente se evitaría este tipo de escenas frente a un centro escolar.

Un fotógrafo sudafricano, Kevin Carter, recibió el Pulitzer por la foto de una niña moribunda acechada por un buitre. Él se suicidó semanas después de recibir el premio. Hay quienes ven a los fotógrafos como buitres, siempre esperando la muerte.

Mira, yo creo que cuando está en peligro la vida de alguien, si vos podés ayudar a salvar la vida de alguien es lo primero que tenés que hacer y vale más que una foto.

¿Usted siempre cubre el área judicial?

No, en este periódico no tenemos áreas designadas. Cada día se cubren diferentes áreas.

¿Cuántas veces a la semana tiene que cubrir sucesos?

Si sale una emergencia y yo estoy libre o no tengo nada que hacer en este momento... ahora hay mucha violencia, entonces sale muy a menudo una asignación de este tipo.

Y a usted, ¿cómo le afecta estar en contacto constante con estas situaciones?

Es bien raro porque como que llega un momento en que sabés manejarlo, pero con esta foto en especial -por eso yo hablaba de eso- estuve montón de noches pensando en eso, en ese momento en que perdés la vida. Me afectó. No sé por qué pasé pensando en eso. No me había afectado otro. Había visto muchos homicidios, muchas víctimas, pero jamás me había sentido tan afectada como ese día.

Cualquiera diría que con el ruido de un balazo la gente se esconde, pero usted salió.

Sí, yo salí. Todo el mundo me decía: no salga, no salga, acaban de matar a alguien. Y todo el mundo se había refugiado en la escuela. Pero no pude evitar salir, o sea, yo estaba ahí y quería ver qué pasaba. Todo el mundo me decía no salga, no salga, pero salí y me encontré con esa escena.

¿Qué pensó cuando la vio? ¿Reflexionó un segundo o de inmediato presionó el obturador?

Cuando salí empecé a ver la gente, empecé a hacer fotos. Pero en ese momento vi que venía el microbús con los niños. Estaba con el telefoto haciendo fotos de la gente llorando. Entonces cuando vi que venía el microbús... el señor venía despacio pero iba a pasar, o sea estaba decidido a pasar por el cadáver, entonces cuando vi que iba a pasar, cambié rápido el lente y esperé a que pasara.

¿Y los niños qué decían?

Sólo el rostro, la admiración de ellos era... no sé...

¿Qué supo después sobre la mujer muerta?

Yo traté de darle continuidad pero la familia se mudó de la zona al siguiente día. Traté de hacer contacto con ellos pero ya no pude porque se fueron a otro lugar por causa del homicidio. La señora era la mamá de dos niñas que estudiaban en la escuela en que yo estaba.

¿Ella llegaba por las niñas?

Sí, ella llegaba a traer a las niñas a la escuela. Algunas personas de ahí decían que ella había tenido que ver con pandillas anteriormente y que estaba involucrado el ex esposo. Pero nunca pude realmente tener una versión certera de por qué la mataron.

¿Por qué decidió poner la fotografía en la categoría de “Vida cotidiana” y no en otra, como por ejemplo “Problemas contemporáneos”?

Porque si aquí en el país hay 12 o 14 muertos diarios es vida cotidiana, es lo que pasa todos los días, e incluso en este momento puede estar pasando. Por eso decidí ponerla ahí.

¿Cómo se enteró de su triunfo?

La primera llamada que recibí fue de Milton Flores, un amigo mío y me dijo “felicidades”. Todavía no sabía por qué y le pregunté. Me dijo: “Es que has ganado primer lugar en el World Press Photo en la categoría de vida cotidiana”. No podía creerlo, pensé que estaba bromeando. Pero después me empezaron a hablar otros amigos. Como no tengo internet en la casa, hablé al diario para que me confirmaran. Cuando vine aquí al periódico me llamaron de la Fundación para avisarme y ya había recibido un correo también.

¿Qué impacto cree que va a tener este premio en su vida?

Bueno, es realmente un premio muy importante porque es bien difícil meterse ahí. Porque participan fotoperiodistas de todo el mundo. Ni siquiera podía creerlo cuando me avisaron. Estoy muy feliz por eso.

 

La afrenta del Ministro de Defensa

EDITORIAL. El Faro

Si las Fuerzas Armadas habían dado, desde el fin de la guerra, el mayor ejemplo de cumplimiento irrestricto a los Acuerdos de Paz y a lo que la nación demandaba de ellas para esa nueva etapa, ahora comienzan otra vez a ser sometidas a la irresponsabilidad de sus máximas autoridades.

El ministro de la Defensa, general Jorge Molina Contreras, violó esta semana la Constitución de la República. Apareció en un evento proselitista de ARENA para aplaudir al candidato. Ahí estaba también el Presidente de la República, que en ese momento hacía las veces de miembro de la Comisión Política de su partido con arengas y advertencias sobre los riesgos de la patria ante un eventual triunfo de la oposición, que después el General Molina se encargó de repetir a este periódico.

La Constitución establece claramente que el Ejército es una institución apolítica y no deliberativa. No da mucho margen para interpretaciones, salvo en la mente del Ministro de la Defensa y máximo uniformado en el país.

Molina, un general que llegó a ministro hace un año, parecía entonces devolver al Ejército la institucionalidad que a punto estuvo de perder con su antecesor, Otto Romero, un hombre que aún veía en la oposición política los fantasmas de la guerra.

Hijo del expresidente Arturo Armando Molina, el actual ministro pertenece a esa extraña y escasa clase militar que se acerca a la nobleza uniformada, o al menos así es percibido por buena parte de los militares. Ese liderazgo de cuna, y su supuesta prudencia, le daban credenciales aparentemente adecuadas para momentos complicados, como estos, con un Comandante en Jefe (el presidente Saca) que se ha convertido en el primero en intentar otra vez acercar al Ejército a sus banderas políticas.

Molina ha traicionado a su clase militar, al Ejército en pleno y a los salvadoreños a los que juró defender. Lo ha hecho por ponerse al servicio de un partido y advertir contra la posibilidad de un triunfo de otro. Y con el Ejército, tal como se comprometieron todas las partes en 1992 y hasta hoy han cumplido, y tal como es fundamental en una democracia, no se puede ni se debe jugar a la política.   

El Ministro de Defensa debe inmediatamente explicar su penoso comportamiento y garantizar a los salvadoreños la continuidad del carácter apolítico de las fuerzas Armadas. El Ejército no pertenece ni a un ministro ni a un partido político, sino a todos los salvadoreños. Y somos los salvadoreños, y no el general Molina ni su comandante Saca, los que decidiremos el próximo 15 de marzo a las órdenes de quién estarán las Fuerzas Armadas, que son una institución, como lo establece la Carta Magna, al servicio de la nación.

Cuando los constituyentes incluyeron claramente en el texto constitucional que los partidos políticos “son el único instrumento para el ejercicio de la representación del pueblo dentro del gobierno”, lo hicieron justamente pensando en mantener a los uniformados fuera de la política.

No se puede avanzar en la democracia con amenazas ni con advertencias, y menos de parte del Ejército. Cuando el Ejército interviene en la política, ya sabemos todos lo que pasa. Como ejemplos basten nuestro propio pasado, o el de Chile, o el presente de Venezuela o de Colombia. Y no queremos ni volver al pasado ni convertirnos en Venezuela ni en Colombia.

Así que señor Ministro, manténgase en sus oficinas vigilante de nuestra soberanía o renuncie y se incorpora a la campaña de quien mejor le parezca, pero no meta a nuestro Ejército en política. Que es justo ahí donde menos lo necesitamos.