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Entrevista al General René Emilio Ponce

 

Fue el militar que, según la Comisión de la Verdad, ordenó asesinar al jesuita Ignacio Ellacuría "sin dejar testigos".

 

Esta es la transcripción de la entrevista que concedió a En Portada.

 

Fuente: www.rtve.es

¿Qué opina de la querella que se ha presentado en España contra 14 ex militares por el asesinato de los jesuitas?

La querella la han presentado dos ONG buscando alguna institución que pueda reabrir el caso. Yo creo que se está violentando un principio del derecho universal, el non bis in idem. Que significa que una cosa juzgada no puede volverse a juzgar. Y eso lo tenemos nosotros en nuestra constitución, en el artículo 11, que específicamente habla de que una persona que ha sido enjuiciada por una causa no puede volver a ser enjuiciada por la misma razón. Aquí en el Salvador el caso jesuitas ha tenido dos juicios. Uno en el año 91-92, que tuvo una sentencia en el que hubo dos condenados un coronel y un teniente. Y luego hubo otro proceso que se resolvió con el sobreseimiento de los encausados. Si España conoce que el caso ha sido juzgado y continúa con el proceso definitivamente lo considero un nuevo colonialismo de España. Nos están diciendo su justicia no sirve. La nuestra sí sirve.

¿Pero aquel juicio no fue un juicio farsa?

En el primer juicio, la investigación comenzó el año 90 e intervinieron investigadores de la policía española, del FBI y de Scotland Yard apoyando a la comisión de hechos delictivos en el Salvador en la investigación. Así fue como el juez llegó hasta el plenario y hubo un juicio completo. Hubo una sentencia del juez Lo que sucede que es el caso es que las sentencias que han salido no son del agrado de las partes querellantes. Entonces no se puede estar diciendo que se va a manejar todo un sistema judicial de un país. Yo pienso que se está vulnerando en estos momentos la seguridad jurídica del Salvador.

¿Estaría dispuesto a ir a declarar a España?

Pues tendría que evaluarlo en su momento oportuno. Nosotros esperamos que la justicia española respete nuestro sistema judicial. Puede que sea imperfecto o que no siga los cánones de otros países pero es nuestro sistema judicial, respaldado por nuestra soberanía nacional. Ahí vamos a ver si el caso es más político que jurídico.

Según la Comisión de la Verdad, usted dio la orden de asesinar a Ignacio Ellacuría y no dejar testigos. ¿Reconoce usted que ordenó ese asesinato?
Durante 19 años tanto mi familia como yo hemos estado sufriendo este ataque injustamente. Porque yo en ningún momento, en ningún lugar, he dado al coronel Benavides la orden de asesinar a los jesuitas y no dejar testigos. Fíjese que es contradictorio lo que contiene el informe de la Comisión de la Verdad. Porque ellos dicen que enfrente de dos generales y de dos coroneles yo le ordeno: Asesine a los jesuitas y no deje testigos. ¿Y los que estaban oyendo allí no eran testigos? Es una contradicción. Lo más increíble de la Comisión de la Verdad es que ellos no citan ninguna fuente que haya dicho eso. Yo no me puedo imaginar quién se inventó esa historia. Porque en definitiva quiero asegurar categóricamente que en ningún momento y en ningún lugar yo he dado la orden para asesinar a los jesuitas.

¿Conoció, permitió o avaló que alguien encargara ese asesinato?
De ninguna manera. No estaba yo únicamente concentrado en lo que se hacía aquí en la ciudad de San Salvador. Estaba conduciendo las operaciones a nivel nacional. Estaba defendiendo un sistema a nivel nacional. Nunca tuve conocimiento de que alguien tuviera la idea de asesinar a los padres jesuitas.

¿Entonces fue obra de un comando por su cuenta?

Definitivamente que sí. Déjeme ponerlo en contexto: La ofensiva se inició a las 20 horas del día 11 de noviembre. Nuestra primera estrategia fue defender los centros neurálgicos, los objetivos estratégicos de nuestro país, de la embestida del FMLN. Había balas, balazos por todos lados, de la capital principalmente. Los combatientes del FMLN venían hasta con tres fusiles porque tenían planificado que la gente residente en los barrios populosos iban a tomar las armas para llevar a cabo la insurrección armada.
El 15 de noviembre yo hice una reunión con todos los comandantes del área de San Salvador. Estaba dividido en 5 comandos. Entre ellos estaba el comando de seguridad del Estado Mayor, el ministerio de defensa y de las zonas aledañas, en las que estaba incluida la UCA. El comandante de esa zona era el coronel Benavides. Establecimos en esa reunión cuál iba a ser la acción a tomar para desalojar las áreas ocupadas por el FMLN. Porque ya la mayoría de la población había sido evacuada, habían salido con una banderita blanca en medio de las balas. Considerábamos que la gente que había en esa zona era gente del FMLN. Iniciamos nuestra ofensiva y esa fue la razón de esa reunión. Y allí estaba el coronel Benavides como parte de los comandos conformados en el área metropolitana. Y en ningún momento se dio la orden de asesinar a los jesuitas. En consecuencia, si este comando tomó la decisión de entrar a la UCA y asesinar a los jesuitas fue una decisión propia del comandante de ese comando.

¿Por qué murieron Ellacuría y sus compañeros? ¿Por subversivos?
No creo que fuera por eso. Tuve una plática con el padre Ellacuría durante las negociaciones que se hicieron para el secuestro de la hija del presidente Duarte. Él era el intermediario, tenía relación con el FMLN y ahí conocí su vocación por la paz y que de alguna forma no estaba de acuerdo en cómo se estaba llevando el conflicto, cómo estaba estableciendo sus estrategias el FMLN en el campo violento. Creo que la muerte de los jesuitas fue una consecuencia del momento que se vivía ante una ofensiva que estaba afectando a toda la capital del país.

¿Pero por qué fueron a por ellos? No iban armados. ¿Por qué fueron a buscarlos y los fusilaron?
Yo creo que esa es una buena pregunta que le podrían hacer al coronel Benavides. Cada año que hay ataques públicos contra nosotros yo he dicho: Que diga el coronel Benavides públicamente si yo le he dado esa orden. Yo no tengo la menor idea de por qué tomó esa decisión.

¿Hubo intentos posteriores de encubrir el asesinato?
No, las fuerzas armadas se abrieron a la investigación. Intervinieron agentes de la policía española, del FBI y de Scotland Yard y estaba la unidad especial investigadora de El Salvador. Nosotros nos abrimos completamente a la investigación, porque veíamos que era una cosa horrenda, un crimen horrendo. Yo en lo personal creí que había sido el FMLN por causarnos problemas a las Fuerzas Armadas. Las investigaciones tomaron otro rumbo y llegaron a la conclusión de que había un grupo de oficiales y tropa que eran responsables de la muerte de los jesuitas y fueron los que llevaron a juicio.

¿Teme usted ser recordado como un asesino, atrapado en su país como en una gran cárcel?

Durante 19 años mi familia y yo hemos soportado, hemos sufrido esta injusticia, de que me estén señalando como asesino cuando en realidad yo no tengo ninguna culpabilidad en la muerte de los jesuitas. Posiblemente una porción del pueblo salvadoreño tenga de mi la imagen de un asesino, como me han dibujado las opiniones públicas vertidas sobre todo por organizaciones de izquierda, y en el mismo informe de la Comisión de la Verdad no tiene responsabilidad nadie de lo que aparece ahí. Es un informe que lo firman tres personas pero no citan quién dijo tal o cual cosa. Y en los mismos acuerdos de paz se estableció que ese informe no iba a tener utilización judicial. Sin embargo eso contribuye a que lo que usted me pregunta pueda suceder en el futuro. Y es injusto porque yo dediqué 30 años de mi vida a servir a mi patria, a defender a mi país y en los momentos más difíciles yo estuve conduciendo estratégicamente a las fuerzas armadas para defender un sistema amenazado por una agresión comunista apoyada internacionalmente. Después estuve como ministro de Defensa participando en la negociación de la paz. Es injusto que todo ese esfuerzo tenga poca validez ante un señalamiento que no tiene sustentación, que más que todo es el invento de alguien que busca dañarnos y que buscó dañarnos durante todo el tiempo, las organizaciones de izquierda manipuladas por el comunismo internacional.

¿Estaría usted dispuesto a pedir perdón públicamente a las víctimas?
¿Por algo que yo no hice? Perdón de qué voy a pedir yo, si yo no lo hice... Yo no tengo ninguna culpabilidad en eso. Sí, yo lo lamento y acompaño a los familiares de las víctimas en ese dolor, porque sé lo que es perder un familiar en una situación en la cual son inocentes.

¿Pero puede haber reconciliación sin justicia? ¿No deberían revisarse o abolirse las leyes de amnistía?
Los mismos protocolos de la Convención de Ginebra dicen que cuando se negocia y se busca una solución política a un conflicto armado interno se debe dar una amnistía absoluta, amplia y general para buscar la reconciliación de la sociedad. Eso es lo que se dio en nuestro país. Eso podría compararlo yo también con la guerra civil de España. ¿Cómo se logró la reconciliación en España? ¿Por qué le han dicho al juez Garzón que no abra casos de la guerra civil? Porque va a poner al país en una situación de confrontación. Hay cosas que tienen que perdonarse, tienen que cuidarse y realmente buscar esa consolidación de la reconciliación de la sociedad respectiva. Y eso es lo que busca la amnistía en estos casos y la mismas Naciones Unidas lo recomiendan.
La ley de amnistía del 93 fue apoyada por los países amigos del proceso, que eran cuatro. España, Colombia, Venezuela y México. Recuerdo que visitamos al presidente González en España y él creía que la amnistía era necesaria para la reconciliación de todos los salvadoreños. Comparándolo con leyes de amnistía de otros países suramericanos como Chile, Argentina, Uruguay ¿Son casos diferentes? Ellos no tuvieron un conflicto armado tan intenso como el que vivimos en nuestro país durante 12 años, por lo tanto aquí estamos confrontados dos organizaciones militares una defendiendo el estado y otra intentando tomar el poder del Estado éramos salvadoreños enfrentados entre sí. Creo que una ley como esa fue necesaria para consolidar la paz y buscar la verdadera conciliación de los salvadoreños.

¿Usted se arrepiente de algo?

No me arrepiento de todo lo que hice en beneficio de mi país. No me arrepiento de haber estado al frente de las Fuerzas Armadas para hacer valer el Estado de Derecho. Para defender la institucionalidad del Estado, para defender nuestras libertades y para defender el sistema constitucional de nuestro país. De eso yo no me arrepiento porque logramos la paz y entregamos al gobierno de la República, al pueblo salvadoreño, en 1993, un país en paz. No se me viene a la mente de algo que pueda arrepentirme porque siempre tuve en mente actuar dentro de lo correcto, en el margen que establece la ley y dentro de la institucionalidad del Estado. Los jesuitas fueron víctimas de las circunstancias. Y del momento, el contexto que estábamos viviendo, dentro de la ofensiva Hasta el Tope que llevó a cabo el FMLN para tomar el poder dentro de su agresión comunista.

 

Venezuela impulsará desarrollo social en El Salvador

Este video es gentileza de AMproradio, Canada.

Funes recibirá Estado en ruina económica

Lunes, 18 de Mayo de 2009 00:54.  EL FARO, Por Sergio Arauz

El miércoles de la semana pasada, el ministro de Hacienda entregó un folleto de 15 páginas que resume la situación fiscal que enfrentará el próximo gobierno: Números rojos; déficit de más de mil millones de dólares en los siguientes tres años. Para amortiguar la crisis, Hacienda recomienda a Funes medidas que Saca no quiso implementar… y más y nuevos impuestos.  

 

 

Mauricio Funes recibirá el gobierno con las arcas no sólo vacías sino en números rojos y las proyecciones hechas por la misma administración que le entregará el poder en estas condiciones registran  para 2009 un déficit de $1,058 millones, cuando en los últimos cinco años de la administración de Saca ha rondado entre los 200 y 300 millones de dólares por año. Pero 2009 es apenas el inicio.

El Ministerio de Hacienda ha elaborado un documento que ya entregó al equipo económico de Funes, en el que advierte que en los próximos años el Estado tendrá déficit record que no se tenía desde los años de la guerra: en 2010, al presupuesto nacional le faltarán 1,015 millones de dólares para financiarse. Al siguiente año, en 2011, en el que el pago de deuda será uno de los más altos de la década, el déficit presupuestario proyectado por Hacienda es de 1,188 millones de dólares.

La administración del presidente Saca deja el equipo de Funes un escrito de 15 páginas que resume los escenarios económicos que enfrentará (de crisis la mayoría) y la disponibilidades de recursos reales o que ya están trámite: para los tres años siguientes, disponibilidades de préstamos por 2 mil 500 millones de dólares.  

Con el Banco Mundial hay préstamos ya aprobados por 450 millones de dólares, con posibilidades de reorientar 250. Con el Banco Interamericano de Desarrollo  hay 600 millones de dólares “disponibles de inmediato” para el Banco Central del Reserva de El Salvador y con opción de liberar próximamente 400 millones más. Con el Fondo Monetario Internacional existe un convenio aprobado por 800 millones de dólares, conocidos como “Stand By precautorios” en la jerga de los políticos y economistas.  En el Banco Centroamericano de Integración Económica existe posibilidad de financiamiento de 25 millones.

Los recursos del FMI  están disponibles para ser usados en emergencia y las condiciones o indicadores económicos del país deben cumplir con cláusulas de contrato del Fondo, una de ellas es que el déficit del país tiene que estar entre el 2 y 3 por ciento. Sin embargo, los déficit proyectados por Hacienda para los próximos años son los más altos de los últimos 15 años: de 4.6 en 2009, 4.1 en 2010 y 4.5 en 2011. Todos los escenarios anteriores incluyen la deuda previsional (pago de pensiones.)

Pero estos son escenarios propuestos sin tomar en cuenta las medidas políticas que hará la administración de Funes para enfrentar la crisis.

La brecha tan amplia entre los ingresos del Estado y las necesidades de gastos empezaron a notarse desde enero de este año. Entre enero y abril de 2008, Hacienda había recolectado 235 millones 231 mil 600 dólares. Esta vez hay 48 millones menos en los meses en los que más ingresos entra al fisco: los impuestos sobre las ventas de consumo de navidad que entran en enero y la recolección de impuesto sobre la renta que se hace en los primeros cuatro meses. Es decir que el déficit del año puede ser mayor ya que los escenarios de Hacienda se basan en proyecciones de ingresos mensuales que pueden disminuir. 

Estos números ya han empezado a impactar en los mercados internacionales. El 12 de mayo pasado, la calificadora de riesgo Standard & Poor’s bajó el grado de inversión al país de  BB+ a BB, volviéndolo un deudor menos atractivo para los inversionistas internacionales.

La medidas

El equipo de gobierno del presidente electo ya tiene claro conocimiento del Estado actual de las cuentas y aún mantiene en sigilo las medidas que ha estado discutiendo para enfrentar los escenarios pintados por Hacienda.

El documento que refleja los números rojos deja en sus 3 últimas páginas una serie de recomendaciones al equipo de Funes sobre medidas que el gobierno de Saca tenía en mente implementar. Muchas de ellas ya han sido debatidas en público y han sido recomendaciones de tanques de pensamiento como Fusades o grupos empresariales como la ANEP.

Entre las medidas más conocidas está la eliminación de subsidios y la focalización de otros, medidas que Saca decidió no aplicar durante todo su gobierno a pesar de los llamados urgentes a implementarlas. El documento enumera que para aliviar el bolsillo del gobierno puede eliminar el subsidio al transporte público (vence el día que Funes asume la presidencia), eliminar el incentivo del 6 % a las exportaciones (que significan entre 15 y 20 millones al año), focalizar el subsidio de la energía eléctrica, medida implementada después de pasadas las elecciones que significa solo subsidiar la electricidad a hogares con un consumo menor a los 99 kw.

El documento también enumera medidas impositivas que tanto en la mesa de Funes y como en el equipo de transición de Saca son un secreto a voces: Eliminar la gratuidad del DUI a los primerizos, aumentar el precio del pasaporte, obligar a cambio de placas e introducir nuevos impuestos.

La lista también incluye un impuesto selectivo a las gaseosas y a la compra de carros nuevos. También planten  la posibilidad de eliminar el subsidio al gas licuado (lo que significaría un aumento en el precio del Gas propano a ocho dólares) o focalizarlo a ciertos sectores.

Entre los nuevos impuestos, el documento habla de “Introducir un régimen simplificado de pago definitivo” que es una especie de impuesto para los comerciantes informales por ventas que no sobre pasan los 10 dólares. La propuesta ya está en la Asamblea Legislativa desde 2005, cuando la envió el entonces ministro de Hacienda Guillermo López Suárez. 

Para tal impuesto ya existe una boleta  y proyecto de ley, pero nunca ha sido sometido a discusión en la Comisión Legislativa.

En el equipo de Funes existe un debate por medidas similares que aún trabaja la comisión liderada por Alex Segovia y sobre la que Funes aún no toma decisiones. Las medidas que implementará Funes serán conocidas oficialmente hasta el 1 de junio en que tiene pensado presentar su gabinete y anunciar las decisiones que hasta el momento evita debatir en público.

LAS RECOMENDACIONES DE SACA A FUNES

Hacienda dejó recomendaciones al equipo de Funes que el presidente Saca se negó a implementar durante sus cinco años de gobierno. Muchas de ellas permanecieron en la gaveta de Hacienda durante varios años.

 

Los recortes en el gasto

-Recortar presupuesto de Corte Suprema de Justicia en 19.5 millones de dólares

 

-Recortar en 22.75 millones de dólares gasto a las Alcadías de los fondos del gobierno central, conocido como FODES, Fondo para el Desarrollo Social. (El documento menciona recortar un gasto de 15 millones que lo pone en concepto de “otros”).

 

-Focalizar subsidio de Gas Licuado o elevar el precio a ocho dólares.

 

-Focalizar subsidio al consumo de energía a hogares con consumo menor a 99 kw.

 

-Eliminar subsidio al transporte público reorientando impuesto a otras áreas.

 

-Eliminar el incentivo del 6% a las exportaciones.

 

-Congelar escalafones mientras dure la crisis.

-Eliminar las plazas no ocupadas (ficticias) que están en el presupuesto de este año.

 

Los nuevos impuestos

 

-Reformar proceso de gestión de cobro de la mora tributaria.

 

-Introducir componente ad-valorem en selectivos:

 

bebidas alcohólicas y cerveza.

 

-Impuesto único a los vehículos para compensar la reducción arancelaria.

 

-Restablecer el arancel a petróleos y derivados.

 

-Limitar donaciones.

 

-Cambios a placas.

 

-Modernizar Lotería Nacional de Beneficiencia.

 

-Impuesto selectivo a bebidas carbonatadas y fortificantes.

 

-Eliminar gratuidad del DUI.

 

-Aumentar precio al pasaporte.

 

-Introducir régimen simplificado de pago definitivo.

 

-Acelerar introducción de impuesto predial.

 

Cuatro ex diputados declararán el jueves como testigos en la audiencia por el asesinato de seis jesuitas en El Salvador

ECODIARIO - España
10/05/2009 - 16:25

MADRID, 10 (SERVIMEDIA) El juez de la Audiencia Nacional Eloy Velasco tomará declaración el próximo jueves en calidad de testigos a cuatro ex diputados españoles, en el marco de la investigación que está llevando a cabo por el asesinato de seis jesuitas - cinco de ellos españoles- en El Salvador en noviembre de 1989, entre ellos Ignacio Ellacuría.

Estos cuatro ex diputados, que viajaron a El Salvador para investigar los hechos, son Luis Fajardo Spinola (PSOE), Pere Balta (CiU), Manuel García Fonseca (IU) y Joseba Mirena Zubia (PNV), actual portavoz de su partido en el Senado.
Todos ellos formaron parte de la Comisión Parlamentaria enviada a El Salvador para investigar el asesinato de los jesuitas. Atendiendo a su posible condición de aforados, el juez les ha ofrecido la posibilidad de declarar por escrito en vez de desplazarse físicamente hasta la Audiencia Nacional.
Además, Velasco tomará declaración el miércoles a José Luis Ruiz Navarro, Enrique Arnaldo y Fernando Álvarez de Miranda, los tres expertos jurídicos que viajaron a El Salvador junto con los diputados.
La querella por la que Velasco inició esta investigación fue presentada por la Asociación Pro Derechos Humanos de España (Apdhe) y está dirigida contra el ex presidente de El Salvador Alfredo Cristiani Burkard, al que acusan de encubrir el asesinato de los jesuitas, perpetrado por el Ejército salvadoreño.
La querella también está dirigida contra 14 miembros del Ejército salvadoreño, a los que la asociación señala como responsables directos de los asesinatos.
El crimen, conocido como "la masacre de los jesuitas", tuvo lugar en noviembre de 1989, durante los últimos días de la guerra civil en El Salvador.
Según el relato de los hechos realizado por la asociación, los miembros del Ejército salvadoreño asesinaron a seis jesuitas, su ama de llaves y la hija de ésta de 16 años. Cinco de las ocho víctimas nacieron en España, donde hoy residen sus familias.
(SERVIMEDIA) 10-MAY-2009 DCD/jrv

La Cumbre de las Américas aumenta el debate sobre el futuro de las políticas de los EE.UU. en Latinoamérica

La Cumbre de las Américas aumenta el debate sobre el futuro de las políticas de los  EE.UU. en Latinoamérica

Presidente electo Funes aparece en la primera reunión internacional junto a otros líderes centro americanos.  CISPES.

Del 17 a 19 de abril, jefes de estado de las Américas se reunieron en Trinidad y Tobago para la quinta cumbre de las Américas. Presidente electo de El Salvador, Mauricio Funes, atendió como invitado y fue en compañía del presidente actual, Tony Saca, a la cumbre. Esta cumbre marco la primera oportunidad, desde la elección del Presidente de los EE.UU. Barack Obama, para que él se encontrara y conviviera con otros líderes de la región, y para definir la nueva relación que le ha prometido al resto de las Américas. Obama ha prometido retirarse de las políticas de la administración de Bush para forjar relaciones multilaterales basadas en respeto y cooperación.
A pesar de esta promesa, Obama indico al principio que el papel de los EE.UU. se seguirá basando centralmente dado al tamaño de su economía. Muchos presidentes Latinoamericanos que son de la izquierda tomaron la edición con esta aserción y Daniel Ortega de Nicaragua junto a Cristina Fernández de Kirchner de Argentina, criticaron este “imperialismo económico” en los discursos que dieron.
Los países miembros de la Alternativa Bolivariana Para los Pueblos de Nuestra America (ALBA) de la integración regional rechazaron firmar la declaración final que fue publicada en la quinta cumbre de las Américas. En una declaración que fue firmada por países que son miembros de ALBA, Venezuela, Nicaragua, Bolivia, Honduras, Cuba, y Dominica; las dos razones citadas de porque no firmaron eran que el documento fallo en tratar o proponer alguna solución a la crisis actual de la economía global, y el hecho de que la cumbre “injustificablemente excluye a Cuba en una forma criminal.”
La declaración final de la cumbre, la cual a pesar del la falta de consenso fue oficialmente aprobada, hizo un llamado para continuar la promoción y desarrollo de los sectores privados de las Américas a través de darle fuerza al Fondo Monetario Internacional (IMF) y el Banco Inter-Americano de Desarrollo (IDB). La declaración de ALBA culpa a estas instituciones, junto a la Organización Mundial de Comercio (WTO) y el Bando Mundial, de ser causantes de la crisis económica global por las condiciones neo-liberales económicas que ponen en sus préstamos. Otra parte de la declaración final de la cumbre llama en el crecimiento de inversiones y producción de combustibles para tratar la crisis de la energía. En una región que ha sido impactada fuertemente por la crisis alimentaria global, la idea de dedicar la tierra y recursos naturales al combustible en vez del alimento es condenada por la declaración de ALBA.
En el primer punto de la declaración de ALBA, los países miembros declararon que “El Capitalismo esta poniendo un fin a la humanidad y al planeta… esto no es una ‘falla de la regulación del sistema’ sino una parte constitutiva del sistema capitalista…” En el discurso de Funes en la cumbre, él reiteró la necesidad de un cambio mas sistémico, “[Nosotros] tenemos la oportunidad de redefinir entre los estados, la sociedad, y el mercado con el propósito de no dejar que el interés individual prevalezca sobre el interés general [de la población].”
Presidentes centroamericanos tuvieron la oportunidad de reunirse con Obama, aparte del resto de la cumbre para discutir temas específicos de interés a la región. Como presidente del sistema Centroamérica de la integración, Presidente Nicaragüense Daniel Ortega presidio la reunión. El debate sobre una reforma migratoria en los EE.UU. fue uno de los temas centrales en esta reunión, con la observación de Ortega de que 5.5 millones de centroamericanos viven en los EE.UU. Un expediente fue hecho el año pasado determinando la deportación de más de 80,00 centroamericanos en el 2008. Otros temas que fueron discutidos en la reunión incluyeron al cierre de operaciones de compañías de los EE.UU. en Centroamérica y el despido de muchos empleados, crímenes organizados, y el tráfico de drogas.
En total, la cumbre fue una reunión amistosa; sin embargo, en algún momento Obama se encontró defendiendo a los EE.UU. contra recordatorios de intervenciones en el pasado y el presente. “Los Estados Unidos ha cambiado. No fue fácil, pero cambio. Yo creo que es importante que recordemos a los lideres aquí que los Estados Unidos no es el único país que debe cambiar,” dijo.
Aun así, las promesas de Obama dejaron a muchas personas en Latinoamérica con dudas. Dijo Wilfredo Berrios, un activista de los sindicatos y líder de movimientos sociales con el Frente Sindical Salvadoreño, “Revindicando de que los EE.UU. a cambiado es verdaderamente una aserción ridícula para que Obama haga. Hasta hoy, El Salvador y Latinoamérica han continuado de ver la intervención de los EE.UU. que siempre hemos visto. Más recientemente, Republicanos en el congreso trataron de manipular las elecciones salvadoreñas; mientras tanto, los EE.UU. continua entrenando a policías Latinoamericanos en la ILEA, y más recientemente ha ayudado a movimientos violentos en Bolivia en oposición al Presidente electo democráticamente, Evo Morales.” Berrios añadió, “Obama tiene la oportunidad de cambiar las relaciones de los EE.UU. con Latinoamérica, pero ciertamente aun no ha pasado. Si ese cambio va a pasar, él tendrá que tomar acciones concretas para hacer que suceda.”

La bestia de los migrantes

La bestia de los migrantes
Texto: Óscar Martínez/Fotografías: Eduardo Soteras
Publicada el 27 de abril de 2009 - El Faro

El potente pitido suena en la oscuridad. Profundo, prolongado. La bestia ha llegado. Un toque. Dos toques. La llamada imperativa del viaje. Los que están dispuestos tienen que seguirla ahora. Esta noche, unas 100 personas lo hacen. Se levantan de su sueño, se sacuden el cansancio acumulado en varios días, encajan en sus hombros las mochilas, cargan las botellas de agua y caminan otra vez hacia el inicio de un mortal recorrido.

Las siluetas del grupo de los fuertes se distinguen entre el montón de sombras que recorren las vías del tren. Son 30 contornos masculinos. Perfiles de guerreros. Desde sus manos, como extensiones del cuerpo, se dibujan troncos y varas de hierro de hasta dos metros. No están dispuestos a ceder en caso de que asaltantes del camino hagan su abordaje. Saben que entre ellos mismos, migrantes centroamericanos, pueden ir ya esos piratas de las vías, listos para atacar en la oscuridad selvática del recorrido entre Ixtepec y Medias Aguas. Entre los estados mexicanos de Oaxaca y Veracruz.

Parlamentan en las vías, mientras la locomotora ordena en un solo carril los 28 vagones que están a punto de salir. La consigna es unánime: “Si es necesario, pelearemos”. La mayoría de las cajas de acero están alineadas. Sin embargo, aún hay algunos vagones en otra de las líneas férreas. Es momento de incertidumbre. Las cien sombras giran la cabeza de lado a lado, intentando leer los movimientos. Se apresuran a lo largo de la vía y luego vuelven. Es necesario tomar una decisión, antes de que las máquinas jalen la carga y los polizones que van hacia el norte tengan que abordarla en marcha.

En medio de las dos líneas de cajones, el grupo de 30 hombres elige su territorio. La línea de la izquierda. Uno a uno, suben por la escalerilla lateral y se posan en el techo del tren de mercancías. El vagón es suyo. Esos 20 metros serán su nido durante seis horas de viaje. De sus parrillas se aferrarán durante todo el recorrido, para no caer y ser tragados por las ruedas de acero de la bestia, como le llaman en estos caminos del indocumentado. Ese espacio es el que defenderán. Por eso, destierran a un joven moreno, salvadoreño, de unos 17 años. Durante algunas horas del día, en el albergue para migrantes, a la orilla de las vías, el muchacho habló con un pandillero deportado que volvía a Estados Unidos y que, aislado del resto, fumó marihuana gran parte de la tarde. Tienen desconfianza y prefieren no arriesgarse. “Vos no venís con nosotros”, le dice uno de ellos a manera de orden. El joven, ante la mirada de todo el grupo, decide seguir buscando su lugar. 

En este vagón, con el grupo de salvadoreños, nicaragüenses, guatemaltecos y hondureños que se han juntado en el camino, nos acomodamos con Eduardo Soteras, fotógrafo.

Las pocas mujeres que abordan el sólido gusano se acomodan en los balcones que hay entre vagón y vagón. Algunos de ellos, los menos, tienen plataforma abajo. El resto, solo unas vigas metálicas sobre las que los migrantes tendrán que hacer equilibrios. Pero viajando ahí se salvan de tener que esquivar los cables y ramas que se entrometen en el camino de los que van arriba. También evitan las corrientes de viento que harán tiritar a los muchos que se lanzan sin abrigo.

Arriba se acomodan los 30 albañiles, fontaneros, electricistas, agricultores, carpinteros y jardineros convertidos en guerreros por un viaje que se ha cobrado un número no registrado de vidas.

La locomotora echa a andar. Jala los 28 vagones. El golpe seco empieza desde la cabeza y resuena hasta la cola. Un efecto dominó. Tac, tac, tac. Vagón por vagón es tirado por la potente máquina, mientras todos los migrantes se aferran a las parrillas metálicas de unos techos que no ofrecen otra opción para asirse.

Muchos han sido mutilados en este primer movimiento, cuando ignorantes de las reglas de la bestia han apoyado su pie entre la juntura de los vagones: dos barras ensambladas una dentro de otra, con amortiguación para cuando el tren frena o jala. Las  muelas les llaman. Ahí, entre el traqueteo del efecto dominó, el tren les ha triturado la extremidad como martillo a una nuez.

A pesar de ello, este tramo ofrece una ventaja invaluable: la bestia se monta mientras está detenida. En otros puntos como Lechería, Tenosique, Orizaba o San Luis Potosí, el tren hay que agarrarlo en marcha porque los famosos garroteros -guardias privados de las compañías ferroviarias- impiden el paso a las estaciones, y los migrantes tienen que acechar su transporte más adelante.

En un viaje, Wilber, un veinteañero hondureño que guiaba a indocumentados por México, me dio un curso básico de cómo treparse al tren cuando ya está en marcha:

-“Primero lo medís. Dejás que las manijas de los vagones te golpeen la mano, para ver qué tan rápido va, porque esto hay que sentirlo, no solo verlo. Engaña. Si te creés capaz, corrés unos 20 metros para tomarle el ritmo, agarrado de una manija. Cuando ya le tengás el pulso, te dejás ir con los brazos. Te levantás con los puros brazos, para alejar las piernas de las ruedas, y apoyás en las gradas la pierna que tengás del lado del tren, para que tu cuerpo se vaya contra el vagón y no te desbarajuste”.

Cuando lo intenté en aquella ocasión, cometí el error básico de los migrantes que han sido mutilados en este arranque: olvidé el detalle de la pierna, y metí a la escalera la contraria. El tren me arrastró varios metros, porque el cuerpo pierde su punto de equilibrio. Estás sostenido del agarradero con el brazo izquierdo y, más abajo, tu pie derecho se apoya en la grada, mientras el resto de tu cuerpo queda maniatado por ese nudo de extremidades. Por suerte, algunos se bajaron a desentramparme.

Sin embargo, para Wilber, esos viajeros que quedan mutilados tan pronto en el viaje “tienen suerte”, porque el tren va lento, y pueden tomar una decisión:

-“Yo vi cómo a uno el tren le pasó encima de la pierna, porque no pudo agarrarlo cuando ya iba corriendo. Pero como no iba tan rápido, le dio tiempo de verse la pierna cortada y de meter la cabeza abajo de la siguiente rueda. Pues sí, si iba a buscar un trabajo allá arriba es porque no ganaba bien abajo, y ya sin una pierna, ¿qué iba a hacer?”

 ¿Por qué no dejarlos subir mientras la locomotora no arranca? ¿Por qué, si se sabe que de todas formas subirán, obligarlos a abordar el gusano en movimiento? Es una pregunta que ninguno de los jefes de las siete empresas de ferrocarriles contestará. No dan entrevistas, y si se logra hablar con ellos por teléfono, cuelgan cuando se enteran de que se pretende conversar sobre migrantes.

El viaje inicia. La poca luz de los dos reflectores de las vías de Ciudad Ixtepec, en el sur de este país, desaparece mientras nos internamos en un paraje de llanos iluminados solo por el resplandor amarillento y suave de una luna llena y gorda.

Este es el transporte de los migrantes de tercera, los que viajan sin coyote y sin dinero para autobuses. Ellos repetirán al menos ocho veces esta dinámica de abordaje. Dormirán en las vías en varios puntos, esperando que aquel pitido no se les escape y les haga pasar una noche, dos o tres a la espera del siguiente. Recorrerán más de 5,000 kilómetros bajo estas condiciones. Esta es la bestia, la serpiente, la máquina, el monstruo. El tren. Rodeado de leyendas y de historias de sangre. Algunos, supersticiosos, cuentan que es un invento del diablo. Otros dicen que  los chirridos que desparrama al avanzar son voces de niños, mujeres y hombres que perdieron la vida bajo sus ruedas. Acero contra acero. Una vez escuché una frase en uno de estos viajes nocturnos: “Este es primo hermano del río Bravo, porque la misma sangre tienen, sangre centroamericana”.

El tren es todo un código que descifrar. ¿Qué vagones van a salir? ¿Cuál es la máquina que va para Medias Aguas y cuál la que regresa a Arriaga? ¿En cuánto tiempo sale? ¿Cómo evitar a los maquinistas? Ante un asalto, ¿es mejor ir en los vagones de en medio o en los de atrás? ¿Qué sonido indica: ¡agarrate!? ¿Cuándo bajar? ¿Qué hacer si el sueño te vence y necesitás dormir? ¿De dónde te tenés que amarrar? ¿Qué indica que un asalto ha empezado?

De Ixtepec a Medias Aguas hay 200 kilómetros que el tren hace en seis horas como mínimo, pues curvea las carreteras, se aleja de ellas para pasar por escenarios desolados. Ahí, en medio de esa sabana veracruzana, recarga cemento o más vagones. De eso, del tiempo que pare en esos sitios, dependerá si el trayecto será de las seis horas habituales o si se excederá hasta dos días antes de llegar a ese otro punto: Medias Aguas. A pesar de ello, este recorrido es entendido como intermedio. Los recorridos cortos son de unas tres horas y los largos de más de diez.

Allá arriba, mientras todo se contonea, es el mejor momento para conversar con un migrante. Te reconoce como igual. Estás en su territorio y es tu colega si has hecho un pacto de solidaridad con él. Compartir cigarrillos, agua, comida o firmar un acuerdo para atacar en caso de necesidad. Ese pacto terminará cuando el tren se detenga en su siguiente punto, y ahí es donde se tiene que decidir si se renueva o no.

Conversar es la mejor forma de no dormirse y no convertirse en un personaje más de las anécdotas del camino que hablan de mutilados tirados en campos oscuros y solitarios, esperando por auxilio mientras se desangran de los muñones que el tren les dejó.

La mordida de la bestia

Jaime Arriaga espera hoy la llegada del tren. Es un hondureño humilde. Tiene 37 años y es el clásico campesino que se fue con un sueño muy diferente al del joven migrante que busca un carro, ropa diferente, una vida diferente, donde pueda darse algún lujo, y parecerse a su primo que regresó vestido con una camiseta de Los Angeles Lakers. Jaime salió en enero de este año de su humilde aldea en la costa norte hondureña y en su mente solo traía una imagen: su humilde casa, en su humilde aldea, rodeada de dos manzanas de sembradillo de maíz, arroz y frijol.

Va por el segundo intento. La primera vez pasó dos años en Estados Unidos. Ahorró. Logró construir su casa de cemento y teja que le costó $17,000. Regresó para quedarse. Ya tenía lo que quería: su casa en su aldea y sus cultivos. Pero seis meses le duró la inversión de dos años: “Un huracán, una tormenta de esas que siempre caen en esa parte de Honduras me destruyó todo”. Todo: la casa y la milpa.

Y entonces, como la primera vez, Jaime volvió a empacar un poco de ropa y algunos dólares, y se despidió de su mujer:

-“Ya sabés que la única manera de volver a lograr lo que he perdido es en Estados Unidos”.

Pero antes de llegar a Estados Unidos está este camino, todo México, que generalmente arrebata más de lo que ya se ha perdido. Esta tarde, en el patio de la casa de Alejandro Solalinde, el fundador del albergue de Ixtepec, Jaime habla bajo un árbol de mango, sentado en una silla de plástico y con uno de sus pies apoyado en la tierra. Su otra pierna no termina en pie. Termina en muñón. Carne blanda que aún cura. Su otro pie, el derecho, se lo arrancó el tren el 16 de enero.

A Jaime lo venció la desesperación. Quería seguir avanzando. Volver a ver florecer su milpa lo antes posible. La bestia es experta devoradora de impacientes. Estaba cansado, había dormido poco y acababa de llegar de Arriaga tras 11 horas de tren. Con el cansancio cerrándole los ojos, se subió en la máquina que salió hacia Medias Aguas y que solo arrastraba cajones. Ni un vagón bueno. Una combinación mortal.

Los cajones son literalmente eso, cajas rectangulares de acero sin balcones entre vagón y vagón, sin parrillas arriba en las que meter los dedos para sostenerse. En medio de cada cajón solo están las muelas del tren y una pequeña barra de hierro sobre la que los impacientes se paran y se sostienen como crucificados de la pared del cajón. El suelo discurre abajo, a pocos centímetros de los pies de los que viajan en esas junturas. El recorrido es de seis horas. Seis horas en cruz, aguantando, apretando los dedos. El tren llega a alcanzar los 70 kilómetros por hora. A veces en curvas. Pero no como en un carro. Esa velocidad es diferente en el tren. Es un gusano sólido de hasta más de un kilómetro de largo que se retuerce y contonea mientras avanza y chilla. Una máquina imponente.

En ese trayecto, Jaime habló con su primo y los otros dos nicaragüenses que lo acompañaban en aquel vía crucis. Hizo algo de ejercicio de brazos para intentar despertarse. Y casi lo logra. “Un minuto cerré los ojos”, cuenta. Más bien se le cerraron. El cansancio del migrante, tras varios días caminando para rodear casetas de carretera hasta llegar a Arriaga y un tren de 11 horas bajo el inclemente sol chiapaneco hasta llegar a Ixtepec es mucho cansancio. Mucho sueño. Un viaje donde se descansa poco y mal. No se duerme bien en las noches en el monte durante las paradas en las caminatas. Un ojo está cerrado y el otro medio abierto, escrutando la oscuridad.

Cuando despertó, Jaime se sintió cayendo. En ese momento, dice, la vida se ralentizó. Él flotando en el aire. Él dándose cuenta de que iba directo hacia las vías. Él y sus rezos: “Dios mío, guárdame”. Y luego, todo volvió a ser ruido y velocidad. Quedó pegado como esparadrapo al suelo. La bestia es colosal. Rompe el aire, crea corrientes cuando pasa, y esa corriente hizo que Jaime quedara pegado a los soportes de cemento de las vías, con la cabeza a centímetros de las ruedas de acero.

-“Solo escuchaba: riiin, riiin, riiin, cómo pasaba el tren. Casi me quedo sordo”.

Cuando la mayor parte de vagones pasaron reventando los tímpanos de Jaime, se creó una corriente diferente que lo despegó de los soportes y lo hizo levantarse como una pluma que flotó durante unos segundos hasta ser tragada por el efecto de vacío e introducida a las vías. Entonces, el último vagón le pasó por encima a su pierna derecha, y luego la cola de aire de la máquina lo escupió hacia el monte, tal como se lo había tragado. A 70 kilómetros por hora.

“Yo sentía que estaba bueno. No sentía dolor”, recuerda. La historia se repite en todos los migrantes mutilados con los que he hablado. Al principio no duele. Luego, antes o después, el dolor hará que se te contraigan los músculos del rostro y un repentino e intenso calor invadirá tu cuerpo hasta hacerte sentir que la cabeza va a explotar por una presión interna.

Jaime sintió que algo le faltaba cuando intentó pararse. Su pierna se dobló y él volvió a caer. Estaba mutilado. Su pierna terminaba en huesos estrujados y pellejos colgando que aún sostenían su pie amoratado, casi por caerse. Quiso salir del monte ayudándose de unos palos, pero esas hilachas de piel se enredaban con la maleza y lo retenían. Sacó su navaja y se terminó de separar lo que el tren le había mascado. Arrancó un harapo del pantalón que se había molido con su carne, y se hizo un torniquete.

Logró caminar una hora siguiendo las vías. “No sentía dolor”. Cuando ya no tenía fuerzas de caminar y se sentía mareado, había logrado llegar hasta un punto donde una callejuela de tierra cortaba las vías. Ahí quedó tirado durante diez horas. Escuchando y viendo, sin poder moverse. Solo. El tren atraviesa montes, corta llanos, bordea pueblos. Si alguien se cae del tren, sobre todo en tramos rápidos como este entre Ixtepec y Medias Aguas, nadie se lanzará a socorrerlo. Logrará salir de ahí si lo logra. Así de sencillo. Si no, morirá lentamente, desangrándose, y nadie más volverá a saber de él. Ninguna estadística lo incluirá y será considerado un migrante desaparecido si un familiar pregunta por él al consulado de su país.

A las cuatro de la tarde, Jaime estaba rodeado de zopilotes que esperaban por un pedazo de carne. Fue entonces cuando un pick up se detuvo. Tres hombres bajaron. Jaime escuchó a un cuarto, que se  excusó: “Yo no voy, padezco del corazón, y si lo veo capaz que me muero primero que él, porque está vivo”. 

Lo llevaron al hospital, lo sedaron, lo amputaron hasta la rodilla. Cuando despertó, alucinaba. “Le veía unos ganchos en la cabeza a la enfermera, como si fuera el demonio”. El dolor llegó esa noche. Jaime soñó que jugaba fútbol, que pateaba una pelota con el pie que ya no tenía. Su cuerpo dormido hizo el movimiento y Jaime se despertó en medio de un intenso dolor, de un calor que le recorría el cuerpo desde el muñón recientemente cosido, del que brotaba sangre. El grito fue tan estruendoso que varias enfermeras llegaron corriendo al cuarto.

-“Que descansen -dice Jaime a modo de consejo para los que viajan como él, cuando la conversación termina a la sombra de un árbol de mango-. El tren nunca se arruina. Estados Unidos no se va. Es mejor llegar tarde que nunca llegar”.

La tensión del viaje

El tren ha parado en La Cementera, una sucursal de la empresa de concreto Cruz Azul incrustrada en esta zona selvática. La máquina despega vagones y se cambia de carril para recoger otros que luego alineará en la columna de acero. Es momento de hacer guardia. Los hombres del vagón se levantan y fijan sus ojos en las veredas que circundan el tren.

Los asaltantes del camino se incorporan entre los polizones cuando la máquina hace paradas o los maquinistas, a veces de acuerdo con estos piratas, bajan la velocidad de las locomotoras para que puedan trepar. En este vagón, los hombres levantan sus varas y palos. Los dejan a la vista, para que se sepa que si hay asalto habrá respuesta. Un guatemalteco indígena sujeta la rama que lleva como si fuera un fusil, y apunta a la oscuridad. La silueta engaña.

El grupo divisa una algarabía lejana. En los vagones de atrás se ve movimiento, y una lámpara que se enciende y se apaga, cada vez más cerca de nuestro territorio.

La señal clara de que hay asalto en la noche, me dijo una vez un migrante, es cuando la luz de una linterna se mueve sobre los techos. En una ocasión, mientras hacía este mismo recorrido, ocurrió eso: a lo lejos, se veía una bola luminosa rompiendo la oscuridad, la circunferencia resplandesciente de la linterna flotando sobre el tren. Avanzaba y desaparecía entre los vagones. Seguramente cuando los asaltantes bajaban a los balcones a recoger el dinero. Luego, el circulito volvía a emerger y avanzar. Esa vez, logramos librarnos gracias al ingenio de un migrante que recomendó a los dos fotógrafos que venían en el vagón que encendieran todas sus luces, incluyendo un reflector portátil, de un solo golpe y apuntando hacia los asaltantes. Así fue. El circulo luminoso dejó de avanzar. Se quedó inmóvil unos minutos y luego, en una parte de baja velocidad, lo vimos saltar del tren y perderse entre los árboles.  

Los asaltantes del tren, salvo cuando han ocurrido abordajes específicos para secuestrar mujeres, y se trata del crimen organizado, son delincuentes comunes, habitantes de rancherías cercanas a las vías. Amigos del pueblo, débilmente armados con un revólver .38 y machetes generalmente. Pero también son asaltantes despiadados, sabedores de que allá arriba, si los migrantes se oponen, se trata de matar o morir. De lanzar o ser lanzado a las vías.

La guardia se monta rápido. Un guatemalteco vigila la parte trasera del vagón mientras otro compatriota suyo se encarga de la delantera. Saúl, un joven de 19 años, guatemalteco también, se cubre con la capucha de su sudadera. “Para parecer más barrio”, argumenta. Al fondo, en la cola del tren, se divisa el movimiento de lámparas, pero aún es muy pronto para saber de qué se trata.

Saúl enciende un cigarrillo y repite en voz alta la consigna: “¡A la puta, si es un ladrón que se deje venir, aquí lo atendemos!”. Es su quinto intento por regresar al país del que fue deportado hace tres años, cuando aún era menor de edad. Allá, pertenecía a la pandilla 18, la segunda más grande de Latinoamérica. Hizo algunos asaltos menores a tiendas de 24 horas y se retiró de la pandilla justo dos meses antes de que lo capturaran mientras trabajaba en un lavado de autos.

Lleva cuatro intentos fallidos. Atrapado por la migra mexicana. Lleva miles de kilómetros montando a la bestia. Y una consigna: “Hay que tenerle respeto a este animal. Si has visto lo que yo he visto, hay que tenerle respeto”. Así, joven duro como es, hombre prematuro que huye de su país porque la otra pandilla, la Salvatrucha, tiene dominada la colonia donde vive, Saúl sabe dónde esta parado, y sabe que  el techo del tren no es mejor que lo que ha vivido:

 -“Siempre da miedo, siempre”.

La escena que nunca se le borrará de la mente es la de una hondureña, joven, de unos 18 años, con la que viajó en su primer reintento, en 2007. Ella cayó en medio de la algarabía que se formó cuando todos pensaron que había un operativo de migración más adelante. Cayó.

 -“La vi cuando se iba para abajo, con los ojos bien abiertos”, recuerda.

 Y después, solo alcanzó a escuchar un fino alarido que se extinguió de golpe. A lo lejos, vio rodar algo.

 -“Como una pelota con pelos, supongo que su cabeza”.

 Alejandro Solalinde fue el gran artífice de que esos operativos hayan disminuido en el sur mexicano. Protestó ante el Instituto Nacional de Migración. No era posible que los operativos se hicieran de noche, en lugares montañosos. Una escena que apabullaría a cualquiera: la noche, el sonido constante del tren que no puedo describir mejor que un rápido taca-ta-taca-ta-taca, y de repente, a los costados, una iluminación cegadora. Decenas de reflectores, y gritos: ¡Bajen, bajen, bajen! Y el tren deteniéndose y sombras lanzándose y algunas cayendo a las vías, donde las llantas de acero aún pueden rebanar. No es posible, argumentó Solalinde, tienen que encontrar otros métodos, porque muchos migrantes quedan mutilados en aquel alboroto. Ciegos corriendo, ciegos saltando, ciegos empujando.

Desde entonces, los operativos en el sur han cesado. Más adelante, luego de rodear la capital mexicana y atravesar un lugar llamado Lechería, ya no son dominios de Solalinde, y aquellos desbarajustes nocturnos siguen sucediendo.

La luz de las linternas se acerca más. Cuando avancen dos vagones más será posible saber de qué se trata. Saúl enciende un segundo cigarrillo. Mientras el tren está en marcha, aspirar el humo es difícil. El viento es el que consume el tabaco.

-“Hicimos un pacto de que no nos van a asaltar -continúa Saúl-. La .38 tiene seis balas, a un par se pueden llevar, pero después les va a caer toda la raza y les va a aplicar la ley del tren”.

 La ley de la bestia que tan bien conoce Saúl y que solo deja tres opciones: resignarse, matar o morir.

 -“Fue en 2008, a inicios, la vez que me agarraron en Reynosa, ya en la frontera. Esa vez, entre Arriaga e Ixtepec, al tren se subieron tres vatos. Cabal, dos con machetes y uno con la .38 de tamborcito. La onda es que esa vez no íbamos de acuerdo los del vagón, pero cuando el de la pistola le pasó por el lado a un hondureño que iba ahí... Cobrando el dinero andaba el de la pistola, y tonto, pues, él se tiene que quedar apuntando en la esquina del vagón, y mandar a uno con machete a recoger... La onda es que el hondureño le agarra la pierna y lo bota, y la gente rapidito se le aventó a los dos del machete”.

 Y ahí viene, la ley del tren: 

 -“Primero los reventamos a verga. Después, el mismo hondureño le dijo a un su amigo: ey, ayudame. Y agarraron al de la pistola, uno de los brazos y otro de las piernas, y lo aventaron entre los dos vagones. Partidito en dos lo hizo el tren. Lo mismo le hicieron al otro. Cuando iban por el tercero, un salvadoreño les dijo que mejor lo dejaran, para que fuera a contar que la raza no se iba a dejar. Lo tiraron a un lado del tren, pero había como un barranco ahí. Yo creo que igual se murió también”.

 ¿Cuántos cadáveres se habrán fundido con la tierra que rodea las vías? Bien dijo una vez Alejandro Solalinde que estos terrenos son un cementerio anónimo.

 Las luces de las linternas ya están cerca, y los vigías logran divisar de qué se trata:

 -“¡Ey, guarden los palos, son los maquinistas que andan cobrando!”.

 Tres de los maquinistas de la bestia llegan a nuestro vagón. La gente se cubre el rostro como puede y se sienta dándoles la espalda, viendo hacia los costados del gusano.

 -“A ver, muchachos, no vaya a ser que haya operativo más adelante, en Matías Romero, y podemos parar o seguir de largo, pero a ver cómo se van a portar con nosotros”.

Quieren dinero. Van por los tejados como cobradores de autobús, pidiendo billetes y monedas por un viaje del que no pueden garantizar nada. Nadie en nuestro vagón les contesta ni les extiende ni un cinco. “¡Hijos de la chingada!”, refunfuña uno de ellos. “Allá adelante se los va a llevar la verga”.

Los de este vagón son viajeros experimentados. Saben que, si hay retén, no depende del maquinista parar o no. Tiene que detenerse. No puede pasar de largo y dejar a militares y policías federales con sus luces encendidas.

La locomotora vuelve a empalmar vagones. El viaje continúa. De nuevo el efecto dominó. El arrastre de cada una de las cajas de acero mientras todos se aferran a las parrillas.

El frío empieza a ser intenso. Se mete hasta los huesos por entre la tela de los suéteres, y hiere la piel como diminutos cristales lanzados con violencia. Algunos empiezan a caer dormidos. Se amarran con lo que pueden metiendo sus cinturones o lazos entre los huecos de las parrillas, y amarrándose con fuerza al lomo de la bestia.

Entonces, aquellos techos repletos de gente silueteada por la luz de la luna parecen un campo de refugiados. Entumecidos, envueltos en su mismo cuerpo, abrazándose a sí mismos.

La regla del camino vuelve a aplicarse. Si es malo, puede ser peor. Saúl se encaja unos guantes de tela mientras lanza su pregunta retórica: “¿Vos creés que esto es frío?” La respuesta no es necesaria. En ciertos momentos, una corriente helada recorre el interior del cuerpo y provoca temblores.

 -“Esto no es nada. Yo he visto a gente a la que se le han congelado los dedos y se han caído del tren en la cordillera del hielo”.

Pronto, Saúl y los demás tendrán que experimentar esas temperaturas. Después de Medias Aguas viene Tierra Blanca. Después, Orizaba. Tras eso, viene la cordillera de hielo. Diez horas o hasta dos días transitando en el lomo de esta máquina hasta llegar a Lechería, bordeando cerros nevados u observando vegetación aniquilada por las gélidas corrientes que recorren aquella zona. Y, para terminar de hacer épico ese tramo, hay ahí 31 túneles en los que la bestia se introduce, en las faldas de los cerros. Túneles donde no es posible verse ni la mano frente al rostro. “Aquello sí es frío”, minimiza Saúl lo que ahora sentimos. Aquel frío, el de la cordillera, llega a ser de hasta cinco grados centígrados bajo cero.

Media hora más ha pasado, y la tenue iluminación de las calles vuelve a despertar a los que se habían dormido. Estamos en Matías Romero, a medio camino entre Ixtepec y Medias Aguas. De nuevo la alerta se activa. El tren no está en marcha, y puede haber asaltantes tratando de incorporarse.

Los viajeros que van en los balcones también se ponen alertas. El maquinista lanzó una advertencia de operativo y, aunque lo más seguro es que fuera una amenaza sin fundamento, hay que estar alerta. Un operativo de migración en este punto dejaría libres solo a los más ágiles. Estamos en los patios de la estación de este pueblo. Barda a un lado y barda al otro lado. Filas de vagones nos flanquean. La huída sería una carrera de obstáculos.

De repente, un grito violento llama la atención de todos los del vagón:

-“¡Ajá, hijueputa, ya nos vamos a volver a ver!”.

Es Mauricio, un ex militar guatemalteco de 42 años que va en su décimo intento por regresar a los dólares, a su vida como albañil en Houston que le quitaron hace tres años, cuando lo deportaron. Le grita al pandillero que fumó marihuana gran parte de la tarde en el albergue de Ixtepec, antes de que la máquina hiciera su llamado nocturno.

La razón de la rencilla es simple: el pandillero le robó a Mauricio un pantalón que dejó secando en el albergue. Las implicaciones pueden ser muy graves: Mauricio prometió venganza en el tren. La situación es preocupante: El pandillero viajaba en el último vagón del gusano. Se acercó hasta el nuestro para intentar convencer a un señor salvadoreño de que él, su esposa y su hija de 12 años se fueran atrás con él y sus amigos, que los protegerían si había operativo. ¿Por qué quiere el pandillero llevarse justo a esa familia? ¿Con cuántos amigos viaja?

Ante el grito de Mauricio, el resto del grupo responde como si hubiera escuchado tambores de guerra. Una lluvia de piedras empieza a cernirse sobre el pandillero, que corre despavorido, mientras otros de los viajeros se encargan de convencer al señor de que estaba cometiendo una estupidez aceptando la propuesta de irse al último vagón.

Luego, como minutos antes de empezar este viaje, los guerreros vuelven a parlamentar. Por un momento, la decisión que toman está a punto de generar una batalla: Mauricio, Saúl, un guatemalteco que lleva consigo una vara de hierro de dos metros y tres hondureños irán hasta el último vagón a darle al pandillero y sus amigos dos opciones: se bajan o los bajamos. La expedición se está armando. Piedras, palos y vítores: “¡Vamos a romperle el hocico!”. En eso, la bestia marca sus tiempos y recuerda a los viajeros que en este camino la voluntad de lo que pasa o deja de pasar es solo suya. Arranca. Efecto dominó: Tac, tac, tac... El viaje continúa.

La siguiente parada será Medias Aguas. El viaje ya lleva dos horas de retraso por las paradas en La Cementera y Matías Romero. Pronto amanecerá.

Los primeros rayos del sol se asoman por atrás de los montes y atenúan la oscuridad. El frío es cada vez más insoportable y las ráfagas de viento congelan. La cara se siente entumecida, rígida. Los dedos ya no quieren apretar. Se tensan. Y el metal frío por donde hay que escurrirlos no ayuda en nada. Solo nos rodean campos de bruma, donde apenas destaca la copa de algún árbol. Campos inundados por neblina. Un espesor grisáceo, impenetrable, que abarca hasta donde la vista se pierde.

Estamos cansados. Ocho horas soportando frío. Las ropas están húmedas. Esa neblina las ha penetrado. Ocho horas de posturas incómodas y alertas intermitentes. Amanece cuando entramos a las vías de Medias Aguas. La estación de estaciones, donde la ruta del Atlántico y esta del centro en la que venimos se juntan. Donde los migrantes empiezan a tener solo una opción, un tren. Una ruta, hasta que se vuelva a separar en Lechería, tres paradas más adelante.

 El potente pitido de la bestia, profundo, prolongado, vuelve a alertar a los viajeros que, como hicieron hace ocho horas, se sacuden el cansancio, se encajan sus mochilas y bajan por las escalerillas de la máquina antes de que se detenga. La mayoría de secuestros masivos de migrantes ocurren en este momento, cuando los trenes cargados de víctimas entran a las ciudades dominadas por bandas del crimen organizado. Es mejor abandonar lo antes posible el tren.

La mañana es fría. No hay albergues y no los habrá en las tres siguientes estaciones. Todos buscan una parcela engramada donde descansar. La sombra de un árbol que los cubra del inclemente sol que saldrá en unas horas. Un poco de agua, algo de comida. La calle de tierra que en Medias Aguas corre paralela a las vías se llena de mendigos centroamericanos, que piden cualquier cosa para llevarse a la boca. Después, con algo o nada en el estómago, dormitarán con los ojos a medio cerrar hasta que la bestia los vuelva a llamar, y el viaje hacia Estados Unidos inicie otra vez. 

 

España pide declarar a 7 por matar a jesuitas en El Salvador

Un juez español citó a declarar a siete personas que desde distintos cargos oficiales investigaron sobre el asesinato de seis jesuitas en El Salvador en 1989, informó este jueves la agencia estatal de España Efe.


Un reporte de ese medio señala que las convocatorias están dirigidas a los integrantes de una comisión parlamentaria española que en aquel entonces viajó al país centroamericano para indagar sobre el crimen.


Los citados son Fernando Álvarez de Miranda, ex presidente del parlamento (1977-1979), ex defensor del pueblo (1994-1999) y ex embajador de España en El Salvador (1986-1989) y José Luis Ruiz Navarro y Enrique Arnaldo, letrados de las Cortes Generales.

La lista difundida por la agencia de noticias del Estado español incluye además a los diputados Luis Fajardo Espínola, Pere Baltá, Manuel García Fonseca y Joseba Mirena Zubia, este último actualmente miembro del Senado.


Las pesquisas están a cargo del juez Eloy Velazco quien investiga a 14 militares salvadoreños acusados ante la justicia de España por el asesinato en 1989 de seis sacerdotes y dos mujeres.


El magistrado aceptó una querella al respecto presentada aquí en noviembre pasado por la Asociación Pro Derechos Humanos de España y el Centro de Justicia y Responsabilidad, de San Francisco, Estados Unidos.


Esa demanda incluía también al ex presidente salvadoreño Alfredo Cristiani por el delito de encubrimiento, pero el juez decidió no contemplarlo en sus pesquisas.

La denuncia en España se fundamentó en que cinco de los seis sacerdotes muertos eran de nacionalidad española y señala a los encartados como responsables de los delitos de encubrimiento de crímenes contra la humanidad en grado de autores y asesinato.

Las víctimas fueron los sacerdotes españoles Armando López, Juan Ramón Moreno, Segundo Montes, Ignacio Martín e Ignacio Ellacuría, este último rector de la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas, y el salvadoreño Joaquín López.

También la cocinera Elba Julia Ramos y su hija Celina, de 16 años.


Los militares acusados son los generales Rafael Humberto Larios, quien era ministro de Defensa cuando la masacre, René Ponce (jefe del Estado Mayor), Juan Rafael Bustillo (comandante de la Fuerza Aérea) y Juan Orlando Zepeda (viceministro).

Igualmente, los coroneles Inocente Orlando Montano (vicetitular de Seguridad) y Francisco Helena Fuentes (comandante de la primera brigada de Infantería) y el teniente coronel Carlos Camilo Hernández.


Además, los tenientes José Ricardo Espinoza y Gonzalo Guevara, los sargentos Antonio Ramiro Ávalos y Tomás Castillo, el cabo Ángel Pérez y los soldados Oscar Mariano Amaya y José Alberto Sierra.

 

Madrid. PL.  abril 23, 2009

 

 

SALVADOR SÁNCHEZ CERÉN: "NO SE VA A LLEVAR A PLENITUD TODO COMO EL FMLN PIENSA"
El próximo gobierno no será uno del FMLN, sino uno que dará espacio a otros pensamientos, dice uno de los tres dirigentes más poderosos del partido. Sánchez Cerén traza la línea de conducta que se puede esperar de la próxima administración, una línea lejana de la retórica descalificadora y excluyente del sector más conservador del FMLN. De paso, aclara que no llegará a la vicepresidencia para ser el guardián de la fe efemelenista en el gobierno Funes.    
Por Sergio Arauz y Carlos Martínez / Fotos de Mauro Arias. EL FARO
Salvador Sánchez Cerén puede decepcionar en esta entrevista a aquellos -seguidores y detractores- que veían en el futuro vicepresidente a la camisa de fuerza que el FMLN pondría a Mauricio Funes para que su gobierno no haga más que lo que el partido permita que haga. “Mi posición no va a ser la de un defensor de la ideología”, son sus primeras palabras, cuando se le pregunta si complacerá a quienes prevén que él sea el candado ideológico.
El vicepresidente electo es una de las tres personas con más poder en el partido, junto al coordinador general Medardo González y a José Luis Merino. Sánchez Cerén anuncia que la administración que arranca el 1 de junio no será para cumplir los designios más íntimos del FMLN. Por eso, la militancia no puede esperar que se haga todo lo que en algún momento se dijo que se haría. La explicación es que el partido entendió que no pueden arrogarse la representación de toda la sociedad ni mucho menos: “La sociedad no puede representarse solo por el FMLN”.
Las palabras del ex maestro y ex comandante guerrillero se parecen más a las del discurso conciliador del presidente electo, Mauricio Funes, que a las de algunos otros dirigentes efemelenistas, que en diversos momentos dieron a entender que el propósito de acceder a la presidencia de la República era prácticamente no dejar piedra sobre piedra de lo que encontraran.

Salvador Sánchez Cerén, sin embargo, puede seducir en esta entrevista a aquellos a quienes decepcione por no cumplirles sus temores. Deja claro que no piensa que todo lo que está dentro del FMLN es bueno ni todo lo que está afuera de él es malo. Incluso se toma con humildad el triunfo del domingo, porque no lo ve como un premio incondicional, sino como un voto de confianza.

Eso sí, asegura, los diputados del FMLN no serán la máquina de levantar manos en favor del Ejecutivo y por eso él espera que la Asamblea Legislativa cumpla su rol vigilante, su papel de contrapeso ante las actuaciones de la Presidencia de la República.

Palabra por palabra, Sánchez Cerén desmonta en esta entrevista algunos de los fantasmas que sus opositores fueron construyendo durante la campaña electoral para intentar caracterizarlos. Ni reelección del presidente, ni un gobierno de partido -“es equivocado que los partidos se fusionen con el gobierno”-, ni una bancada legislativa títere del Ejecutivo, ni un vicepresidente que abra “fuego amigo” contra el presidente. Palabra por palabra, Sánchez Cerén desliza críticas a los pecados de las izquierdas que por desconexión con la realidad levantan -o levantaron- un muro que las aleja -o las alejó- de las mayorías que podían darles el poder.

Ahora, el máximo representante orgánico que el FMLN tendrá en el futuro gobierno se atreve a hacer ante el país una serie de promesas, a partir de las cuales los salvadoreños podrán juzgarlo al cabo de cinco años. Consciente de que todo este tiempo estarán a prueba, Sánchez Cerén revela cómo entiende la victoria que los salvadoreños les dieron el 15 de marzo: “Nosotros les vamos a dar la oportunidad, pero si ustedes no gobiernan bien, olvídense”.
 
Para muchos, usted representa una especie de candado ideológico que serviría para asegurar los intereses del partido. ¿Este será su papel dentro del nuevo gobierno?
Mi posición no va ser la de un defensor de la ideología, esos parámetros pertenecen al pasado, eso nosotros lo superamos. Nosotros nos identificamos con los intereses de los sectores más empobrecidos, excluidos, pero eso no niega que tengamos una visión de país, de nación. Y el gobierno que queremos llevar adelante y hemos conquistado es eso, la voluntad del pueblo ha sido una nación unida para enfrentar los grandes retos que tiene. Mi respuesta concreta: yo voy a trabajar y colaborar con Mauricio Funes para llevar adelante el proyecto de cambio que nos hemos planteado, desde una visión, un pensamiento abierto, amplio. 

Hace algunos años preguntabámos a Schafik Hándal por qué no permitió que Mauricio Funes fuera candidato a la presidencia y él respondía que Funes les explicó que ni se sometería a primarias ni a las órdenes de la Comisión Política. En esas condiciones, decía Schafik, el Frente en realidad no llegaría al poder y solo sería una escalera. Ahora, Funes ha dicho que el partido es un vehículo, que no obedecerá a la CP y que será independiente. ¿Cuánto de aquella concepción de Schafik sobre las condiciones de llegada al poder le queda al FMLN?
Mira, cuando la izquierda no tiene capacidad de adecuarse a las realidades, comete grandes errores. Yo creo que hay una realidad distinta. Primero, en el partido. El partido decidió no hacer un proceso interno. A mí no me sometieron a consulta de las bases. Había gente que deseaba que fuera Óscar Ortiz, pero la decisión del partido fue: “Bueno, tiene que ser Salvador, porque es el hombre que se ha identificado en todas las etapas del partido”. Lo mismo en el caso de Mauricio. Fue una decisión colectiva del Consejo Nacional, sobre la base de conversaciones con él, en donde hubo plena identificación con el proyecto del FMLN, que está expresado en el programa, que es lo que nos une. El hecho de tomar la decisión de unir a todo el pueblo fue porque llegamos a la comprensión de que aunque el FMLN tenía una base firme, una base fuerte, una base sólida, el FMLN solo no iba a representar al país, el país necesita representarse por otras fuerzas y vimos que Mauricio podía unir a otras fuerzas. Yo te estoy dando elementos que obedecen a un análisis de esa realidad, porque para nosotros una izquierda es izquierda en la medida en que puede analizar las realidades. Las realidades se modifican y vislumbrábamos una crisis y muy difícilmente el FMLN solo podría sacar al país de esa crisis. La valoración de Schafik en su momento la compartí porque era correcta. Ahora, en esta coyuntura, analizando la situación de crisis, analizando que queríamos ganar el gobierno, analizando que el FMLN todavía no es una fuerza cohesionada, que había que unirla, que el FMLN él solo no podía conducir el país, pues tenía que ampliarse.

Hace unos años conversamos con José Luis Merino y él decía que la izquierda termina donde termina el FMLN, que el resto de partidos que se dicen de izquierda no son izquierda y que el plan de gobierno de Schafik era socialdemócrata y que un paso más acá ya era de derecha. Él decía que la estrategia era esta: ganar el gobierno es A para llegar después a B y luego a Z. Con el triunfo de Funes ya tienen A. ¿Sigue vigente esa estrategia para llegar a Z?
A veces, cuando uno se sienta a la mesa, saca conclusiones que hay que sopesarlas con la realidad, con la gente. Nadie creía que el FMLN iba a ganar y nadie creía que el FMLN pudiera llegar al gobierno, pudiera llegar al poder, y nadie creía que se iba a permitir la alternancia. Nosotros creemos que es el pueblo que el debe tomar sus decisiones. Creo que las personas se equivocan cuando sustituyen al pueblo. Creo que la visión de Merino es un visión en esa lógica, y es: si el pueblo quiere llegar más allá, ¿cómo nos vamos a detener? Además, en El Salvador uno de los grandes errores de la derecha es evitar la pluralidad de pensamiento. Lo que permite la democracia es la pluralidad. Para mí no es ningún peligro que el FMLN se identifique como un partido socialista. Lo tiene en sus enunciados, es un partido democrático, revolucionario y socialista. ¿Qué peligro puede ser eso? ¿Cuántas sociedades más avanzadas son plurales y permiten el funcionamiento de todos los partidos, aún los partidos socialistas, que gobiernan en muchos países? ¿Qué gran crimen es ese? La democracia implica pluralidad, pero las grandes decisiones están en el pueblo. El hecho de aspirar a una sociedad... pero esa aspiración es una decisión del pueblo salvadoreño.

¿A una sociedad?
Diferente.

¿Socialista?
Socialista. De la forma que sea, sea a la salvadoreña, a la europea, a lo que sea, pero salvadoreña. ¿Qué tiene esa aspiración? Pero lo que no debe de obviarse es que el FMLN en todos sus documentos, aún el compromiso que firmó en los Acuerdos de Paz, es profundizar una sociedad en democracia. Nosotros insistimos grandemente en la necesidad de una transición, del autoritarismo a una sociedad democrática. Si tú escuchas a Mauricio Funes, a todos nuestros dirigentes, la búsqueda es cerrar todos los portillos a una sociedad autoritaria. Porque nosotros venimos de eso y queremos una sociedad donde haya pluralidad, donde a nadie se le pueda estigmatizar por pensar diferente y tener otra aspiración y que sea el pueblo.

En síntesis, ¿la respuesta es?
Es que no se puede sintetizar una respuesta. Se comete grandes errores cuando se quiere simplificar una respuesta. Quiero decirte que nuestra decisión, aunque tenemos un marco de referencia que lo dan nuestros estatutos, es avanzar plenamente en identificar esta sociedad y construir una sociedad democrática. Por eso en nuestros documentos hablamos del período de la revolución democrática, una revolución en la que las libertades no sean solo para un grupo. Aquí se habla de libertad de expresión, pero solo para unos. Libertad de propiedad privada, pero solo para unos. ¿Eso es democracia? Es una democracia muy restringida. Aquí le tienen miedo a la participación ciudadana, aquí los ciudadanos solo tienen que votar y cero participación democrática. Para nosotros lo importante es la participación democrática. Cuando nosotros hablamos de llevar la revolución democrática a su plena vigencia, es llevar las libertades y la conducta democrática a su plenitud, para que sean los pueblos los que decidan sus destinos. Que no sean grupos, que sean los pueblos. 
 
¿Pero está de acuerdo con el planteamiento estratégico de José Luis Merino?
Yo te lo acabo de explicar. No sé si me has entendido. 

La pregunta deriva de lo siguiente...
Si me querés encerrar en si estoy de acuerdo o no estoy de acuerdo -y espero que respeten mi pensamiento y lo saquen-... es que es muy difícil para mí decirte si esto sí o esto no, decirte si estoy de acuerdo o no estoy de acuerdo. 

Lo que queremos es precisar. 
Yo estoy precisando mi pensamiento y lo pueden precisar de esa forma. 

Precisar su respuesta en los siguientes términos. Según Merino, que dijo que con sus palabras representaba al FMLN, el partido decía: el modelo venezolano es nuestra aspiración, queremos caminar de la A a la Z y para eso estamos dispuestos incluso a tener un programa socialdemócrata. ¿El FMLN aún sigue pensando en ese camino que conduce de un estadio a otro, así para ello haya que dar pasos lentos?
Mira, ciertamente estamos en una entrevista y, claro, ustedes hacen las preguntas y yo las respuestas, pero yo creo que hay que respetar mi respuesta, yo te la he dado, no sé cómo la vas a sintetizar, eso ya es problema tuyo, pero la respuesta te la he dado. Si querés que te la sintetice: los pueblos son los que deciden y es el pueblo salvadoreño el que va a decidir. En este momento el trabajo fundamental del FMLN es llevar a plenitud la democracia y en nuestro programa que hemos presentado -por eso lo compartimos totalmente con Mauricio Funes- está llevarla a su plenitud. Por eso nosotros hablamos de que esta sociedad es una sociedad transicional. Porque es una transición del autoritarismo a la democracia y ese es el esfuerzo que vamos a hacer, por eso es que hablamos de respetar la Constitución, de garantizar el Estado de derecho, por eso es que hablamos de no permitir economías de privilegios, por eso decimos que tienen que funcionar las instituciones, por eso decimos que tiene que haber transparencia, por eso decimos que tiene que haber participación ciudadana.

Schafik Hándal quería un candidato que respondiera a la Comisión Política. ¿Cómo  funcionará ahora?
¿Cómo es la realidad? La realidad es que este proyecto es un proyecto de país en la que FMLN-Mauricio Funes y todas las fuerzas aliadas vamos a llevar adelante este proyecto y lo vamos a conducir. La estrategia mediática es una cosa y otra es la realidad. Y la realidad es que claro, en toda dirección hay diferencias, en la misma Comisión Política debatimos, discutimos, como todo partido de izquierda. Hay discusión. Y necesariamente con Mauricio van a haber temas de discusión si estamos en un proceso nuevo, en un proceso de cambio. Hay trazadas rutas, pero dentro de esas rutas hay problemas coyunturales y a partir de ahí pueden surgir diferentes opiniones. Más si es un gobierno amplio -como lo va a ser-, van a surgir opiniones de opiniones. El gobierno es un gobierno presidido por Mauricio Funes y Mauricio Funes está en un gobierno conformado por estas fuerzas. El FMLN como partido no va a copar el gobierno, porque ese sería el fracaso de nuestro partido. Nuestro partido debe jugar el rol de conducir las municipalidades que ha gobernado, la fracción legislativa que ha ganado y contribuir con Mauricio Funes a gobernar y a coordinar mejor con las municipalidades y con la fracción legislativa. Pero eso no quiere decir que vamos a romper los pesos y contrapesos que tiene toda sociedad. La Asamblea Legislativa debe funcionar independientemente como es, un órgano que elabora leyes y vigila al Ejecutivo. Por lo tanto, lo que tiene que haber es una relación de mucho diálogo, mucho entendimiento, mucha cooperación y en la que a partir del programa común que tenemos con Mauricio Funes podemos salir adelante. Esa es la visión que yo tengo.

¿Es correcto decir que Mauricio Funes tendrá total control sobre las decisiones del gabinete, pero en la Asamblea será Medardo González? 
No, no, no. Lo que quiero decir es que el gobierno va a estar conducido por un gobierno amplio, que va a tener un presidente que es Mauricio Funes, él va a conducir, dirigir, además nosotros también por ser un partido que profesa la democracia, nosotros vamos a colaborar con Mauricio Funes. La última resolución de la Comisión Política, que la dio a conocer Medardo, en la que dice que  es Mauricio Funes quien nombrará a su gabinete y nosotros vamos a colaborar con él, esa es la visión de un partido que ha analizado la experiencia de otros países en donde es equivocado que los partidos se fusionen con el gobierno. El gobierno es un gobierno para todos los salvadoreños, el partido es un partido que representa los intereses de un sector de la sociedad. Por lo tanto, debe darle al gobierno la posibilidad de representación de toda la sociedad. 

¿Y qué papel va a jugar usted como vicepresidente?
Aparte de la sustitución del presidente será participar en el gabinete, como miembro integrante del gabinete que soy. Por eso es que Mauricio no se hace problema porque bien sabe que el vicepresidente forma parte del consejo de ministros y el consejo actúa pero ya mi función la vamos a analizar con Mauricio Funes y yo voy a colaborar en lo que Mauricio considere necesario o conveniente. Bueno, actualmente la vicepresidencia tiene un rol en la parte más de cooperación internacional política y económica. Mi experiencia es más en el campo de educación, en la búsqueda de concertación, de entendimientos, y también en la parte social. Pues desde esos campos vamos a trabajar con Mauricio para ver en los aspectos en los que puedo colaborar.

¿Cómo se le explica a la militancia que aquellas personas a quienes el partido sacó o que se salieron del FMLN por diferencias sustantivas, sean ahora quienes parece que tendrían más protagonismo dentro del gobierno?
En el partido -no te estoy hablando solo de la dirigencia, sino de la militancia- hay mucha claridad en el propósito que es hacer un gobierno del cambio y amplio, porque no estamos hablando del FMLN. Si tú estuvieras hablando del FMLN, a la gente le sería difícil explicarse por qué Medardo González se toma fotos con Héctor Silva o gente del FDR. Eso sí les pareciera inexplicable porque en el partido siempre tiene que haber un proceso, entonces alguien que ha sido expulsado tiene que cumplir las normas para regresar. Pero como nosotros no estamos hablando del ingreso al FMLN sino de la conformación de un gobierno de unidad nacional, la base lo entiende y la base entiende que este gobierno está al frente del FMLN y que va a jugar un rol muy importante pero también sabe que no se va a llevar a plenitud todo como el FMLN piensa. ¿Por qué? Porque es un gobierno que tiene que darle espacios a los otros pensamientos. Por eso es que te decía que esas posibles contradicciones las hemos resuelto sobre la base de un programa y la disposición a sacar a Arena del gobierno y hacer otro proyecto.

Si no conociéramos el proceso y aplicáramos la lógica simple, uno pensaría que un candidato intentaría rodearse en campaña de los rostros más atractivos y con más fuerza ante el electorado. Cuando Funes comenzó a rodearse de nombres para equipo de gobierno, escaseaban rostros del FMLN. Parece que les convencieron de que era más atractivo para el electorado o que había más capacidad para presentar al electorado gente no del FMLN.
Por eso yo te decía al principio cuál fue nuestra visión antes de armar toda la estrategia electoral. Que para ganar el gobierno y sacar a Arena teníamos que formar un gobierno de unidad nacional. Si vos no partís de ahí no te vas a poder explicar la actitud del FMLN. Él sabe que este gran compromiso es un gran compromiso donde el FMLN juega un papel importante y nosotros también vemos la capacidad de Mauricio de entender este problema y él siempre ha reconocido el rol que juega el FMLN, su historia, y además su aspiración de cambiar el país. Yo ayer estuve viendo una entrevista de la CNN en la que le hicieron la misma pregunta: quien va a gobernar es Salvador porque él es el de la Comisión Política, el comandante histórico, que no sé qué... Y él fue muy claro en decir: “Yo con el FMLN he construido un gran entendimiento nacional, es mi partido y hay personas que pueden tener esa opinión porque no conocen la trayectoria de Salvador, que es la trayectoria del FMLN”. Por eso es que él no duda de estar ahí con Gerson, con Hugo, con Roberto Lorenzana, con Hato Hasbún, a quien consideran su amigo y el hombre que ha trabajado con él toda la vida. Pero Hato es miembro de la Comisión Política y es una persona que ha militado siempre. 

¿Está de este lado Hato?
No es que esté de este lado. Es decir, él milita, ha militado mucho tiempo. Como estás hablando de la percepción del partido... El partido lo identifica más como FMLN. Él fue parte de mi organización, de las FPL. 

Entre los Amigos de Mauricio y el partido, ¿Hato se sentaría del lado del partido?
No, él se sienta a la par de Mauricio Funes porque es el asesor personal de Mauricio Funes. 

¿El FMLN no va a…?
Es que mira, hemos dicho que no vamos a copar el gobierno, no vamos a copar el gabinete. El gabinete no es cupos ni cuotas de poder. Nosotros con Mauricio no hemos formado una alianza de cuotas de poder, hemos conformado un gran programa de país, un gran programa de nación. En ese sentido nos sentimos identificados.

Claramente el FMLN no va a negociar cargos con Mauricio. Van a ser las personas que el presidente electo escoja quienes se van a sentar en los ministerios y punto. 
Claro, claro. 

¿Qué papel juega en esto Óscar Ortiz? José Luis Merino nos decía en la última entrevista queÓscar Ortiz y Hugo Martínez “no han ordenado su pensamiento”.  ¿Qué ha pasado con Óscar Ortiz ahora?
Con Óscar también ha habido una percepción no muy adecuada respecto de lo que a mi parecer es la realidad. Óscar tiene un liderazgo dentro del FMLN. Nosotros lo reconocemos. Es decir, en Santa Tecla nosotros le reconocemos su gestión porque ha sabido desarrollar ese municipio y hacer una gestión exitosa. Bueno, en la Asamblea Legislativa fue uno de los diputados más destacados. No solo tiene liderazgo sino que es de las personas con mucha capacidad y con mucha idoneidad. Claro, hemos tenido diferencias de pensamiento y de visión con Óscar, pero eso no quiere decir que no le reconozcamos su liderazgo en el partido. Terminada la campaña municipal, él decidió trabajar con Mauricio Funes y mostrar que también el FMLN lo está respaldando. Entonces no significa ningún viraje, ningún cambio, es el reconocimiento del liderazgo de Óscar. 

En el FMLN deben ir pensando en otra dirigencia o al menos en otras formas de elección de dirección porque no la tienen. ¿Óscar Ortiz puede jugar un papel importante?
Nosotros no tenemos la angustia que tiene Arena. Somos un partido que ha ganado. Un partido que mostró que su estrategia fue efectiva, que su dirección acertó. Sea como sea, pero acertó. Pero sí, necesariamente los estatutos ponen sus tiempos y en esos tiempos nosotros vamos a analizar qué es lo que sigue. Pero hasta este momento...

¿Cuándo es según los estatutos?
Creo que es el próximo año. No estoy seguro, pero son… esta dirección se postergó por tres años más... yo creo que es el 2010... el 2009 termina. 

Hasta ahora el FMLN ha sido oposición y ha sido casi siempre marginado por una coalición de partidos de derechas que no lo necesitan para la mayor parte de decisiones legislativas. Ahora que será Ejecutivo, hay dos posibilidades: conseguirse el respaldo mínimo como el PCN o buscar a Arena.  ¿En búsqueda de quién irían para construir en la Asamblea Legislativa? 
El electorado ha definido un comportamiento de la fuerza política. Primero, se va a necesitar mucho diálogo, mucho entendimiento, mucha concertación. Bueno, eso lo ves en todos los partidos y lo has oído siempre, pero ahora hay un contexto nacional e internacional que va a obligar a todas las fuerzas políticas, sociales y económicas a buscar entendimientos, si no, este país se hunde. El Salvador va a necesitar grandes empréstitos. Eso no se logra sin el respaldo de todas las fuerzas políticas y el que se oponga va a hundir al país. Podemos analizar escenarios. Primero, el de una derecha unida ante un FMLN que había logrado más diputados, que ha logrado el Ejecutivo, pero que no tiene la correlación en la Asamblea Legislativa.

Escenario A... 
El más seguro, pues...

Arena y PCN...
Pues sí... Era el escenario más previsible que Arena y PCN y el PDC se iban a unir y que iban a hacerle imposible la vida al FMLN. Pero ese es un escenario de fracaso para ellos porque el problema es que ahora se necesita mucho entendimiento para sacar al país adelante. Hay un escenario en el que, a partir de los movimientos en Arena, se fortalezca la actitud que han tenido hasta ahora de decir: “Nosotros vamos a trabajar con este gobierno. Vamos a apoyar a Mauricio Funes, en todo aquello que beneficie”, esa corriente va a tener que consolidarse dentro del grupo parlamentario de Arena. El otro es en el PDC y en el PCN, que se dio antes de las elecciones, ahí hubo un desgajamiento de alcaldes, de diputados y de dirigentes que dijeron, “no respaldamos a la cúpula, nosotros apoyamos a Mauricio Funes”. En el caso del PCN, los ex candidatos presidenciales.

Estamos hablando del escenario legislativo...
Pero es que tiene incidencia, los diputados son relación de la representación al interior de un partido.

¿Apoyarían a diputados del PCN?
Hay que analizar todas las demandas que tiene el pueblo a través de leyes. Pueda ser que esas leyes a veces no se identifiquen totalmente con el pensamiento de Mauricio pero para eso tenemos el mismo programa de gobierno y eso es lo que nos va a permitir identificarnos y trabajar en común. Concluyendo, la relación de Mauricio Funes con nuestra fracción va a ser de entendimiento y cooperación y va a tener que ser también de diálogo y concertación porque también la Asamblea Legislativa no puede estar sometida al Ejecutivo, la Asamblea tiene su independencia y su campo de acción.

Por estrategia de votos, ¿privilegiarían acuerdos con Arena por sobre PCN y PDC?
Tenemos que privilegiar acuerdos con todos, porque si no, no le vamos a imponer ahora la alianza... ¿cómo le van a llamar?... azul...

¿Azul grana? 
Azul grana no, porque azul grana era PCN-FMLN. Ahora Arena- FMLN…

Sería interesante.
Entonces no podemos hacer eso, sino buscar el entendimiento con todos. 
 
¿Entonces el FMLN correrá a donde Ciro Cruz Zepeda a decirle aquí está la Corte de Cuentas, aquí está la presidencia de la Asamblea Legislativa, hagamos una sociedad? 
No necesariamente. 

No necesariamente…
Sí, no necesariamente en el sentido de que tenemos que platicar con ellos, porque él dentro de su fracción tiene un liderazgo. Nosotros tenemos que platicar aun con Parker, con el jefe de Arena y con Cambio Democrático. Con todas las fuerzas. Ahora, ¿con quiénes va a haber más posibilidad de entendernos? Yo creo que al PCN ahora se le complica más porque Arena no está en el gobierno. Tú sabes que Ciro hace pactos sobre la base de poderes. 

Por eso mi pregunta. 
Claro, claro. Pero el problema es que también Ciro tuvo una decisión equivocada. No quiere decir que eso ya lo anula que busquemos entendimiento con él. Pero nosotros no vamos a excluir a nadie. Digamos que vamos a privilegiar a aquellos que realmente coincidan en sacar adelante la crisis del país.

Cuando usted dice que buscarán entendimientos con todas las fuerzas políticas, con PDC y CD, eso es un discurso agradable pero en términos prácticos son partidos poco útiles para tomar decisiones legislativas.  Ustedes solo podrán aprobar leyes si logran acuerdos con PCN o Arena. 
Es que, como te repito, nosotros queremos cambiar la conducta de buscar acuerdos solo por tener los votos. Yo creo que eso es grave para el país, porque si no se logra en una negociación, se compra, y yo creo que esa práctica ha sido incorrecta y ha dañado al país y a las instituciones. Nosotros sabemos que si esa fuera nuestra voluntad, solo con Arena podemos obtener los votos, pero nuestra voluntad es buscar los entendimientos necesarios con todas las fuerzas políticas. No es lo mismo tener una votación de los 84 diputados a una votación de mayoría simple. No tiene la fuerza política para que se convierta en una ley aceptada por todo el pueblo, porque si el pueblo ve que tiene el respaldo de toda la Asamblea Legislativa, pues tú has visto la reacción de la ciudadanía, que hace suyo eso. 

¿Usted respaldaría una decisión en la que, como prueba de ganas de debatir y de la necesidad de ser incluyentes y plurales se le ofrezca la presidencia de la Asamblea Legislativa a Arena?
Nosotros no descartamos ningún escenario.

¿Han valorado esto?
Todavía la fracción nueva no ha entrado a analizar estos temas, porque estamos saliendo de esta campaña electoral. Pero, primero, nosotros tenemos la aspiración de estar en la presidencia -no nos pueden negar esa aspiración-, y tampoco estamos en una posición obcecada de no valorar otros escenarios.

¿Escenario A es ustedes en la presidencia de la Asamblea Legislativa?
Sí.

¿Pero del B a la Z son contemplables?
Sí, como te digo, no puede ir una fuerza a un proceso con un solo escenario, tiene que llegar con varias cartas. Eso va a depender mucho de la correlación y los entendimientos que se formen entre todos los partidos políticos. 

Ustedes, a la hora de dialogar, ¿van a hablar sobre la Corte de Cuentas?
No, no vamos a hablar sobre cuotas. No vamos a hablar de reparto…

También podrían hablar de sacar de la Corte de Cuentas a Hernán Contreras. Es decir, en esos términos. 
Se va a hablar de buscar en la Corte de Cuentas la persona idónea y sobre la base de escuchar candidatos de todos los partidos. Sobre esa base buscar, no sobre el compromiso de que porque vamos a dar los votos yo me comprometa a dar el presidente de la Corte de Cuentas o el procurador. No sobre la base de reparto sino sobre la base de las personas que se comprometan con llevar adelante y garantizar la ley porque Mauricio ha dicho que va a garantizar que funcionen las instituciones. Para que funcionen las instituciones hay que poner personas que respeten la ley y que trabajen acorde a la ley.

Por hoy no está en capacidad de decir: “Garantizo que el PCN saldrá del control de la Corte de Cuentas”. 
No te podría decir. Son temas que nosotros no los hemos decidido. Nosotros tenemos el principio de que nuestro gobierno no va a ser un gobierno de persecución y de cacería de brujas sino que lo vamos a hacer sobre la base de las auditorías, sobre la base de las evaluaciones. Es evidente que la Corte de Cuentas ha actuado fuera del marco de la ley. Todo mundo esperaría que la Corte de Cuentas jugara verdaderamente su rol. Entonces sí hay un señalamiento universal. 

Si esto es así, ¿por qué no están en capacidad de decir que van a sacar al PCN de la Corte de Cuentas?
Porque primero tenemos que ver. Porque no es decisión del Ejecutivo. Si el Ejecutivo pudiera decir: bueno, este es,  yo lo nombro, lo quito, lo pongo, sino que es una decisión de la Asamblea Legislativa.

Usted es dirigente del partido, ¿no es cierto que tiene influencia determinante en cómo la Asamblea Legislativa toma decisiones?
Tengo mi influencia en mi fracción. Pero nosotros no tenemos los 43 votos. Y esa es decisión de 43 votos, de mayoría. 

¿Pero sí van a empujar por sacar al…?
Vamos a buscar que todas aquellas instituciones que han funcionado incumpliendo la ley y han funcionado con mecanismos fraudulentos, se cambien. Lo mismo el Tribunal Supremo Electoral. Bueno, ya con esta elección el magistrado que ponga el FMLN va a ser el presidente. Entonces ahí vamos a buscar perfeccionar el funcionamiento del TSE, vamos a buscar perfeccionar el funcionamiento de la Corte de Cuentas, vamos a buscar que la Corte Suprema de Justicia tenga las personas idóneas. O sea, hay una guía de acción. Lo que yo no te puedo decir es: “Mira, nosotros se lo vamos a quitar a este”, porque no depende de la voluntad del Ejecutivo hacerlo.

¿Qué opinión tiene de Hernán Contreras?
Creemos que no ha sido la persona idónea. No ha sido la persona idónea. 

Ustedes se han quejado todo el tiempo de que Arena le ha dado al Ejecutivo una bancada que es una máquina de levantar manos: el presidente manda una ley, aprieta el botón de su máquina y obtiene inmediatamente los votos de su fracción. ¿Ustedes le darán a Mauricio Funes esa máquina?
Vamos a trabajar con Mauricio Funes con mucha cooperación, porque tenemos el mismo proyecto, el mismo programa, pero vamos a gobernar buscando el diálogo y respetando la independencia de poderes. Nosotros creemos que deben respetarse los procedimientos que tiene la Asamblea Legislativa. La Asamblea Legislativa puede decir “esta ley es de urgencia, démosle prioridad”, o puede decir “no, esta ley necesita el proceso establecido y hay que consultar con la población”, y después los pasos legislativos que hay que dar. Vamos a evitar los madrugones, vamos a evitar comprar voluntades y vamos a garantizar que esa institución funcione como debe ser.

Si el Ejecutivo quisiera convencer a la bancada legislativa del FMLN de la necesidad de aprobar una ley y la bancada no está convencida y se reúne con el Ejecutivo, ¿usted se sentaría de qué lado?
Yo voy a ser el vicepresidente y el interés nuestro es gobernar para todo el país, no solo para el FMLN. En ese sentido, necesariamente habrá algunas leyes que entrarán con mucha discusión en la fracción, porque claro, a partir de que tenemos un programa que tiene más identificación con intereses nacionales, no vamos a encontrar tanta resistencia en la fracción del FMLN porque hemos construido un programa nacional tanto del partido como de la fracción y de las municipalidades y del gobierno central, y sobre esa base vamos a coincidir. Pero mi posición es la de un funcionario que obedece al mandato presidencial que le da la Constitución que es gobernar para todo el pueblo salvadoreño.

Evidentemente la pregunta entre bancada y Ejecutivo es básicamente la pregunta entre partido y Ejecutivo...
Nosotros no vamos a convertir la Asamblea en un apéndice del Ejecutivo y vamos a respetar la relación partido-gobierno porque creemos que el partido no debe de copar el gobierno. Sería un grave error del partido.

¿Cómo convence usted a la gente de que ahora usted es más gobierno y menos partido?
Es que no es de convencer…

Se necesita, ahora, más gobierno y menos partido.
Es que no es de convencer, el pueblo dio un mandato y, sabiendo que yo era un candidato del FMLN, me convirtió en su vicepresidente y ese mandato es para que los gobierne a todos, no solo a los que votaron por mí, sino a todos. Ese es el mandato que me han dado y yo creo que no es problema. La gente ve que esa decisión es de gobierno y es del FMLN. 

Usted dice “el pueblo nos ha elegido”, pero en nombre del pueblo a través de la historia se han cometido grandes atrocidades y cuando hay regímenes totalitarios el pueblo se vuelve el partido y el partido se vuelve pueblo y el pueblo ya es una cosa abstracta todopoderosa. Si han ganado un período, ganan el siguiente, ¿qué le diría a la gente que pueda temer que ustedes empiecen a buscar mecanismos para perpetuarse en el poder, como se ha visto en otros países de Latinoamérica?
No hay que tenerle miedo a la democracia. Si la democracia es posible, es la democracia. ¿Qué es lo que ha dicho la gente? “Nosotros les vamos a dar la oportunidad, pero si ustedes no gobiernan bien, olvídense”. Cuando nosotros hablamos de pueblo no es para perpetuarnos en el poder, sino para darle poder. Porque el problema es que esos que hablan de democracia son los que han sustituido al pueblo. Por eso es que le tienen miedo al pueblo, porque ellos han convertido las libertades en sus libertades, que no son las libertades del pueblo. Si tú ves acá -tú has sido testigo de esta campaña-, son pocos los medios que han sido equitativos. Y hay unos medios que se convirtieron en voceros de la derecha e hicieron la campaña más horrible que ha habido en El Salvador. La democracia quiere decir que hay normas claras y nosotros tenemos una Constitución. Vamos a basarnos en esa Constitución. En esa Constitución está establecido que no puede haber reelección. Nosotros no estamos pensando en hacer una reforma constitucional que permita un nuevo mandato. No estamos en esa lógica, sino en respetar la Constitución y va a ser dentro de cinco años cuando el pueblo va  a decidir si continuamos o no continuamos.